‘IT’, el miedo de no ser adulto

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27 años después (ay, la ironía) de la miniserie de televisión, llega a las pantallas esta nueva adaptación de la novela homónima de Stephen King.

En un principio, el proyecto recibió críticas por parte del público por considerarse que el formato cinematográfico no era el ideal para plasmar todos los eventos que suceden en el libro y que hubiese sido preferible optar por una miniserie. La dimisión de Cary Fukunaga, en pleno auge tras su labor en ‘True Detective’, por diferencias creativas con el estudio tampoco ayudó a pensar que Warner fuese a ser capaz de sacar adelante la película. A pesar de estas dificultades iniciales, la cinta ha obtenido grandes críticas desde su estreno y ha sido un auténtico éxito en taquilla, convirtiéndose en el mejor debut histórico durante el mes de septiembre en Estados Unidos, lo que ha llevado al estudio a anunciar que ya está en preparación su secuela, con vistas a su estreno en 2019.

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La película cuenta con dos partes muy diferenciadas entre sí. Por un lado, la cinta muestra el día a día de la entrañable pandilla de amigos que es El Club de los Perdedores en el pequeño pueblo de Derry, la amistad que surge entre ellos y los diferentes obstáculos a los que han de enfrentarse, tales como matones en el instituto, padres abusivos o el descubrimiento del primer amor. En este aspecto la película es intachable, plasmando perfectamente la vida y los pormenores de este grupo de amigos con una recreación soberbia el estilo de vida de finales de los ochenta. Es aquí, cuando la película resulta más entrañable y emotiva, donde tiene más fuerza, siendo una especie de versión más oscura y adulta de ‘Cuenta Conmigo‘. Por otro lado está todo lo relacionado con Pennywise, una criatura con aspecto de payaso que se aparece cada veintisiete años para alimentarse de los miedos de los niños.

Como ocurre en muchas novelas de Stephen King, los monstruos son lo de menos, por muy aterradores que resulten a primera vista. El verdadero terror no se esconde en Pennywise, sino que se encuentra bajo la superficie de ese pueblo aparentemente corriente en forma de padres que sobreprotegen a sus hijos, los ignoran o abusan de ellos. Una vez más, la búsqueda del terror en algo sobrenatural carece de sentido, yaciendo éste en los miedos, miserias y atormentadas vidas de los personajes.

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La labor de Andrés Muschietti detrás de las cámaras es más que digna, lo que, sumado al envidiable trabajo de Chung-hoon Chung cargo de fotografía, hace que la película luzca de maravilla y poco se puede objetar respecto a la puesta en escena.

Sin embargo, es difícil no preguntarse cómo habría sido la versión de Cary Fukunaga. En un primer momento, el estudio aludió a cuestiones presupuestarias como elemento conflictivo, sin embargo el director ha mantenido que la razón no fue ésta, sino el hecho de que Warner buscaba darle un enfoque más comercial a la película. Fukunaga pretendía dotar a la cinta de una mayor carga de terror psicológico, mientras que Warner buscaba una aproximación al terror más directa, lo que ha dado lugar a la principal crítica que se le puede achacar a la película: el abuso del susto fácil que no añade nada a la historia. A pesar de no haber logrado estar en la silla de dirección, se han mantenido ciertas ideas suyas que han resultado ser muy efectivas, tales como el aspecto victoriano del payaso.

Por su parte, la elección de los actores no podría ser más acertada, puesto que todos están perfectos en sus papeles y aportan un gran carisma a sus personajes, logrando de este modo que nos impliquemos con ellos y lo que les sucede. Es cierto que algún personaje aparece algo desdibujado y no todos ellos tienen un desarrollo igual de trabajado, pero sí que se logra plasmar con esmero la amistad que surge entre ellos y los lazos que los unen. Mención especial merece Bill Skarsgård como el icónico Pennywise, cumpliendo con holgura tan complicado papel y sin caer en ningún momento en el ridículo.

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En definitiva, ‘IT‘ es una magnífica adaptación de la novela de Stephen King, que encuentra sus puntos fuertes en la recreación de la época y el carisma de sus protagonistas, adoleciendo solo de recurrir al susto fácil con mayor frecuencia de la que hubiese sido recomendable.

Puntuación: 7,5/10

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Las 5 mejores películas estrenadas en España en lo que va de 2017

1. ‘La La Land’

Difícil no rendirse a los encantos de la propuesta orquestada por Damien Chazelle. Preciosa puesta en escena rozando el Síndrome de Stendhal acompañada por una soberbia banda sonora y dos actores en estado de gracia que ha logrado recuperar del olvido y volver a poner de moda el género musical. Si no sales del cine tocado, es que no has entendido nada.

Puntuación: 9/10

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2. ‘Guardianes de la galaxia Vol. 2’

James Gunn repite tras las cámaras después del éxito cosechado con la primera entrega con una secuela que supera en todos los aspectos a su antecesora. Ingeniosa y divertida desde el primer hasta el último minuto, se ha convertido en una de las mejores películas del Universo Marvel.

Puntuación: 8/10

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3. ‘Toni Erdmann’

Maren Ade consigue un pequeño milagro con esta comedia dramática alemana de casi tres horas de duración. Arriesgada e insólita cinta que cuenta con uno de los personajes más conmovedores y hilarantes que nos ha dejado el cine en los últimos años.

Puntuación: 7,5/10

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4. ‘Manchester frente al mar’

Desgarrador drama sobre un hombre que se ve obligado a regresar a su pueblo natal tras la muerte de su hermano y enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a huir del lugar en el que se crió. Ganadora de dos Oscar, mejor actor (Casey Affleck) y guión original, que no son casualidad.

Puntuación: 7/10

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5. ‘Logan’

Tercera película individual de Lobezno y última protagonizada por Hugh Jackman. Inspirado en el cómic ‘Old Man Logan’ y presentando a un Logan hundido y sin rumbo, este western moderno por fin hace justicia al personaje.

Puntuación: 7/10

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‘Manchester by the Sea’, dolor frente al mar

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La carrera cinematográfica de Kenneth Lonergan ha sido un tanto peculiar. Empezó por todo lo alto en el año 2000 con ‘Puedes contar conmigo‘, obteniendo buenas críticas y una nominación al Oscar por su guión, pero su siguiente película, ‘Margaret‘, se vio envuelta en una complicada postproducción y tuvieron que pasar seis años desde la finalización del rodaje hasta su estreno. Ahora vuelve con ‘Manchester by the Sea‘, melodrama familiar con toques de cine independiente nominado a seis Oscar, incluyendo mejor película y director.

La historia nos presenta a Lee Chandler, fontanero que lleva una infeliz existencia en Boston: apenas tiene trato con sus clientes, no muestra interés por ninguna mujer y se pasa las noches bebiendo a solas en un bar. Una mañana recibe una inesperada llamada del hospital informándole de que su hermano Joe ha sido ingresado, de modo que conduce rápidamente de vuelta a su pueblo natal, pero, al llegar, se encuentra con que Joe ya ha fallecido. Una vez allí, se encarga del testamento de su hermano y descubre que ha sido asignado como tutor de Patrick, su sobrino, del que deberá hacerse cargo en tan difícil situación. Sin embargo, Lee se muestra incapaz de sobrellevar dicha carga debido a cierto trágico suceso de su pasado.

La película, con una sencilla pero efectiva puesta en escena, nos muestra un desgarrador y conmovedor relato cocido a fuego lento en el que el protagonista, un hombre roto, paralizado por la culpa y abandonado a la vida, se ve obligado a regresar a su Manchester natal y hacer frente a su dramático pasado. Con semejante historia, hubiese sido fácil tirar de sentimentalismo y buscar la lágrima fácil, pero uno de los aciertos de la película es hacer precisamente justo lo contrario. La tragedia se camufla con bromas, los eventos dramáticos se muestran de manera cruda, y el dolor se observa en los pequeños detalles (sirva como ejemplo la escena de Patrick ante las fotografías de su tío).

La sensación de impotencia no saber cómo actuar en determinadas situaciones, las diferentes formas de enfrentarse a la pérdida (ya sea a base de puñetazos en un bar o de mantener en funcionamiento un barco), la certeza de que hay heridas que no se cerrarán jamás, el ligero pero siempre presente atisbo de esperanza, el sentimiento de culpa aun sin estar seguro de si realmente se pudo hacer algo para evitar el transcurso de los acontecimientos; todo está presente en esta estremecedora y conmovedora película en la que también hay lugar para la ternura y el humor.

Casi todo el peso de la cinta recae en hombros de Casey Affleck, actor que hasta ahora había mostrado su mejor cara en ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford‘, pero que aquí da un paso más reflejando el vacío existencial del protagonista a través de una contenida y excelente interpretación. Sentimos en todo momento su impotencia, dolor y lucha interior ante la situación que tiene delante, sin caer en ningún momento en excesos melodramáticos. Junto a él se encuentran un sorprendente Lucas Hedges dando vida a Patrick, el siempre solvente Kyle Chandler como Joe y una inconmensurable Michelle Williams interpretando a la ex-mujer de Lee, quien apenas necesita un par de escenas para desplegar su enorme talento.

Además de la puesta en escena y las actuaciones, la peculiar belleza del pequeño pueblo costero en el que tiene lugar la historia y la bonita banda sonora de Lesley Barber ayudan a dotar a la cinta de ese clima de melancolía y tristeza que la rodea.

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En definitiva,  en ‘Manchester by the Sea’ contención y sutileza se dan la mano para crear un pausado y desgarrador drama que te sumerge en la desolación de su protagonista. Una película en la que las risas duelen y las lágrimas queman. Tan cruel como honesta.

Puntuación: 7/10

‘Múltiple’, el poder de la mente

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La carrera de M. Night Shyamalan en Hollywood ha sido una auténtica montaña rusa. La fama le llegó en 1999 con su tercera película, ‘El sexto sentido‘, con la que cosechó alabanzas de crítica y público y llegó a colocarse como una de las cintas más taquilleras de la historia. Tan solo un año después estrenó ‘El protegido‘, la que para muchos sigue siendo la mejor película de superhéroes jamás realizada. Este camino de rosas continuó, en menor medida, con sus dos siguientes películas: ‘Señales‘ y ‘El bosque‘. Sin embargo, todo empezó a torcerse con el estreno de ‘La joven del agua‘, iniciándose así una segunda etapa en la carrera del realizador estadounidense de origen indio de la que parecía que no se iba a recuperar, pues tanto ‘El incidente‘ como ‘Airbender‘ y ‘After Earth‘ fueron vapuleadas por la crítica y tampoco obtuvieron el respaldo del público. Contra todas las apuestas, Shyamalan regresó en 2015 con ‘La visita‘, una divertidísima comedia de terror con la que el director volvía a recuperar sensaciones. Muchos se preguntaban si ‘La visita’ fue tan solo un paréntesis en la caída sin frenos en la que se hallaba sumergido el director en los últimos años o si, por el contrario, suponía su triunfal regreso. ‘Múltiple‘ ha sido la encargada de dar respuesta a dicho interrogante y, afortunadamente, se puede decir que Shyamalan está de vuelta.

La película nos presenta a Kevin, un individuo que posee 23 personalidades diferentes, siendo tres de ellas las que han tomado el control y esperan el surgimiento de una última, que habrá de dominar a todas las demás. Para ello se ve obligado a raptar a tres chicas adolescentes, que harán todo lo posible por escapar intentando engañar a Kevin a través de sus diferentes personalidades. La cinta va directa al grano y arranca en pleno meollo, mostrando el secuestro de las chicas por parte de Kevin. A partir de ese momento la historia se desarrolla por dos vías: por un lado la de las chicas secuestradas y por otro la de la terapeuta del secuestrador. Los acontecimientos se precipitan en ambas historias en una especie de cuenta atrás, manteniendo al espectador en tensión hasta el desenlace.

Un James McAvoy totalmente entregado a la causa interpreta a Kevin, dotando de verosimilitud a cada una de las distintas personalidades. Es cierto que el papel es un caramelo para cualquier actor, permitiendo ofrecer una interpretación enternecedora en un momento y terrorífica al siguiente, pero es acierto suyo el no caer en el histrionismo y la gesticulación fácil. Por su parte, Anya Taylor-Joy interpreta a Casey, encargada de encabezar a las tres jóvenes secuestradas, y, si bien su labor no desentona en absoluto con lo que la película le pide, sí que pierde al compararla con la de McAvoy, verdadero protagonista del film.

Shyamalan vuelve a sorprender con una original y descabellada propuesta, que parte de una muy interesante premisa (unas adolescentes secuestradas que intentan huir jugando con las diferentes personalidades del secuestrador) a la que, sin embargo, creo que se le podría haber sacado más partido y acaba resultando algo desaprovechada. La película tiene un potente primer tercio, pero a medida que pasa el metraje el guión pisa terrenos más convencionales y la cinta pierde fuerza. No obstante, la destreza y habilidad del director en el manejo de la cámara siguen intactas y compensan, al menos en parte, los fallos del guión. También son identificables ciertas señas de Shyamalan en la película, tales como el humor negro, su propio cameo o el giro sorpresa del final (uno de los más acertados de su filmografía).

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En definitiva, ‘Múltiple’ es una entretenida y eficaz película de suspense que cuenta con un entregadísimo James McAvoy y demuestra que Shyamalan continúa por el buen camino iniciado con su anterior película. Hará las delicias de los fans del género y del director.

Puntuación: 6/10

‘La La Land’, el precio de los sueños

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Apenas ha empezado el 2017 y ya tenemos la primera gran película del año. Damien Chazelle ya demostró sus dotes como director en ‘Whiplash‘, aplaudida adaptación de su propio corto homónimo. Dos años después presenta ‘La La Land‘, un maravilloso film que pretende ser una oda a los olvidados musicales clásicos de Hollywood.

La película comienza con un espectacular número musical que tiene como escenario un atasco cualquiera de los tantos que se producen a diario en Los Ángeles. El propio Chazelle ha declarado que tuvo muchas dudas sobre si incluir o no esta secuencia como apertura de la película, ya que es independiente de la historia narrada en la misma. Finalmente, acabó apostando por ella y ha resultado ser uno de los aciertos de la misma.

Tras dicho número se nos presenta a Mia, el personaje de Emma Stone, quien tiene en dicho atasco el primer encontronazo con Sebastian, interpretado por Ryan Gosling. Mia es una de las numerosas jóvenes que todos los años acuden a Los Ángeles con el sueño de hacerse un hueco en la industria cinematográfica y triunfar como actriz. Mientras espera su oportunidad, trabaja como camarera en la cafetería de unos estudios de cine y acude múltiples audiciones, todas ellas fallidas. Sebastian, por su parte, es un pianista de jazz que sueña con devolverle al género la gloria que tuvo en el pasado, pero que se ve a sí mismo trabajando en un restaurante tocando canciones que detesta. En un determinado momento, sus caminos se vuelven a cruzar y acaban enamorándose el uno del otro.

Hasta este punto todo se muestra como una especie de bello “cuento de hadas” en el que todo es optimista y festivo, pero la película no trata solo de dos soñadores perdidos en una inmensa ciudad que se encuentran el uno al otro. Si se hubiese quedado tan solo en eso, se hubiera quedado a medio camino de la obra que acaba siendo. A Chazelle, autor también del guión, le interesa contar cómo la consecución de sus respectivos sueños (el de triunfar como actriz de Mia y el de ser el dueño de un local de jazz de Sebastian) tiene un precio, poniendo a la pareja ante un dilema.

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Damien Chazelle y Justin Hurwitz llevaban siete años buscando financiación e intentando sacar adelante el proyecto, pero las productoras les exigían realizar una serie de cambios al guión con los que ellos no estaban de acuerdo a cambio de dar luz verde al proyecto con un modesto presupuesto de un millón de dólares. Tras el éxito de ‘Whiplash’ ambos gozaron de mayor prestigio y no tuvieron problemas para sacar adelante el proyecto. 

Hay numerosos factores que hacen de la película el éxito que es, pero el gran artífice de todo esto es Damien Chazelle, quien con tan solo 32 años se corona como uno de los mejores directores de la actualidad. Por su parte, Justin Hurwitz compone una magnífica banda sonora con unas canciones llenas de vitalidad y que están acompañadas de unas soberbias coreografías orquestadas por Mandy Moore. A todo ello se une la colorista fotografía de Linus Sandgren, dotando a la estética de la película de un logrado efecto de fantasía y ensoñación.

En un principio, el papel de Mia iba a ser para Emma Watson, que acabó declinándolo al decantarse por otros proyectos, y el de Sebastian para Miles Teller, protagonista de la anterior película de Chazelle. Y no me quiero imaginar una realidad alternativa en la que los protagonistas no fuesen Emma Stone y Ryan Gosling, pues ambos parecen haber nacidos para interpretar a Mia y Sebastian. La química entre ellos es innegable; es algo que ya se ha podido apreciar anteriormente en películas como ‘Crazy Stupid Love‘ o ‘Gangster Squad‘. Pero es que, además, esta vez lo han dado todo para ponerse en la piel de los personajes. Ambos pasaron meses tomando cursos de canto y baile y ensayando las coreografías. Y, por si esto fuera poco, Gosling aprendió a tocar el piano y es él el que realmente toca las teclas en la película.

Entre todos crean unas escenas que tardarán en borrarse de nuestra mente: la ya citada secuencia inicial a ritmo de ‘Another Day of Sun‘, el baile de claquet de ‘A Lovely Night‘ en las colinas de Hollywood, Ryan Gosling cantando ‘City of Stars‘ en el muelle de Venice o su antológico final. Un ejemplo de síndrome de Stendhal cinematográfico.

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En definitiva, ‘La La Land’ es un maravilloso musical cuyo visionado resulta una auténtica delicia. Una cálida historia de amor, una enérgica dirección, dos actores en estado de gracia, canciones repletas de vitalidad y un toque de melancolía conforman esta extraordinaria película cuya resaca resulta tan agria como dulce.

Puntuación: 9/10

‘Assassin’s Creed’, una buena adaptación y una mala película

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La compañía francesa Ubisoft lanzó en el 2007 el videojuego ‘Assassin’s Creed‘, el cual se convirtió rápidamente en uno de los más vendidos de aquel año. La monotonía de las misiones provocó que el juego acabase resultando algo repetitivo, pero el envidiable aspecto técnico del que hacía gala cautivó a muchos jugadores. En el 2009 se lanzó una segunda parte mucho más pulida y que, esta vez sí, recibió la aprobación de crítica y público, siendo uno de los títulos más queridos de la pasada generación. Dadas sus millonarias ventas, Ubisoft ha explotado la saga desde entonces con una entrega anual, lo que ha acabado perjudicando tanto a la calidad como a las ventas de la franquicia. Es por ello que el año pasado la compañía decidió darle un respiro y anunció que no lanzarían un nuevo título hasta el 2017. Sin embargo, no iban a dejar escapar la oportunidad de seguir exprimiendo su particular gallina de los huevos de oro, anunciando la producción de una película basada en la saga.

En los videojuegos nos ponemos en la piel de distintos protagonistas, los cuales acceden a los recuerdos de sus antepasados y reviven sus aventuras gracias al Animus, una tecnología revolucionaria. Los personajes que encarnamos pertenecen al credo de los Assassins, encargados de enfrentarse a los Templarios en distintos períodos históricos, tales como las cruzadas o la Revolución Francesa. Semejante argumento tenía mucho potencial para ser adaptado a la gran pantalla: una lucha de asesinos contra templarios y una mezcla entre realidad y una atractiva época histórica. Desgraciadamente, las películas basadas en videojuegos tenían unos antecedentes que no hacían presagiar nada bueno, siendo ‘Silent Hill‘ el único caso de una adaptación fidedigna con un resultado aceptable. Sin embargo, el proyecto cobró adeptos con el anuncio de que Michael Fassbender iba a ser el protagonista principal. Él ha sido desde el primer momento el gran impulsor de la película, ejerciendo también de productor y trayendo a Justin Kurzel de director, con el que ya había coincidido en ‘Macbeth‘. A Fassbender le acompaña un reparto de alto calibre: Marion Cotillard, Jeremy Irons, Charlotte Rampling y Brendan Gleeson. Esto, unido a un presupuesto de 150 millones de dólares, convertía a la película en la destinada a poner fin a la maldición de las adaptaciones cinematográficas de videojuegos. Desgraciadamente, no ha acabado siendo así.

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El argumento de los videojuegos es bastante sencillo, por eso es difícil de entender el porqué de una serie de toma de decisiones en el libreto de Adam Cooper, Bill Collage y Michael Lesslieque que hacen de la trama un batiburrillo narrativo en el que en ocasiones no se sabe muy bien qué es lo que está ocurriendo en pantalla, empañando y de qué manera el resultado final de la cinta.

Por otra parte, el período histórico en el que se sitúan los videojuegos siempre ha sido gran parte del atractivo de los mismos, ya que nos permiten vivir contextos muy diferentes y conocer a personajes ilustres de la época. En los videojuegos, casi toda la historia transcurre en dichos períodos históricos, reservándose el presente a momentos puntuales. En cambio, la historia de la película se desarrolla principalmente en el presente, algo comprensible desde el punto de vista económico, pero que le resta bastante atractivo al film.

Michael Fassbender asume de forma convincente un doble papel y hace todo lo posible por dotar de carisma y personalidad a ambos personajes. Sin embargo, todos los demás implicados parecen estar bastante perdidos en sus papeles y sus personajes resultan un tanto desdibujados e insulsos, sin que lleguen a provocarnos en ningún momento cualquier atisbo de empatía.

Donde no se le puede poner pegas a la película es en el esfuerzo que han puesto sus responsables por contentar a los fans del videojuego. Aquí encontraremos el salto de fe, la hoja oculta de los asesinos, las persecuciones haciendo uso del parkour… Numerosos guiños que los jugadores sabrán apreciar.

Otro de los aspectos que no se puede criticar es su aspecto técnico. Justin Kurzel, al igual que ya hizo en ‘Macbeth’, dota a la película de una enorme fuerza visual y se aprecia el empeño que se ha puesto en dotar de credibilidad a todo lo que acontece en el período histórico de la Santa Inquisición. Todo está planeado para que el clima visual sea espectacular, pero el film carece de ritmo y presenta una serie de dolencias narrativas que acaban hundiéndolo.

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En definitiva, ‘Assassin’s Creed’ puede que sea la mejor adaptación cinematográfica de un videojuego jamás realizada, pero todo el empeño puesto en trasladar el mundo de la saga a la gran pantalla resulta en vano, pues lo que nos encontramos es una cinta espectacular visualmente, pero carente de ritmo y con numerosas dolencias narrativas. Una buena adaptación, pero una mala película.

Puntuación: 3/10

‘Passengers’, correcta space opera romántica

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Sony Pictures anunció a finales de 2014 la producción de ‘Passengers‘, siendo Morten Tyldum el elegido por la productora para ponerse detrás de las cámaras. Meses después, a mediados de 2015, se conoció que Jennifer Lawrence y Chris Pratt serían los protagonistas de la película.

El proyecto pasó por numerosas manos antes de que Sony diese luz verde al mismo, llegando a tener en un primer momento 35 millones de dólares de presupuesto y a Reese Witherspoon y Keanu Reeves de protagonistas. Sin embargo, Sony tenía en mente una cinta más ambiciosa, para la que querían a dos de los actores más cotizados del momento al frente. Esto supuso un aumento considerable de presupuesto respecto a lo inicialmente planeado, ascendiendo el sueldo de Lawrence a 20 millones, ocho más que lo cobrado por su compañero de reparto.

La historia nos sitúa en la nave espacial Avalon, encargada de llevar en estado de hibernación a cinco mil habitantes de la Tierra al planeta Homestead II. Sin embargo, algo sale mal y dos pasajeros despiertan noventa años antes de la llegada a dicho planeta.

El principal problema de la película es que, a pesar de contar con una premisa tan potente, nunca se molesta en explotarla ni en indagar en los dilemas éticos que plantea (no desvelaré nada para no revelar el primer giro de guión, aunque no queda claro hasta qué punto es un spoiler ya que la propia productora lo desveló como parte de la sinopsis cuando anunció el proyecto). En su lugar, decide relegarlo todo al carisma de sus dos protagonistas y centrarse en la historia romántica entre ambos, cayendo en lugares comunes y desperdiciando el atractivo de su planteamiento inicial. Y no es que lo que nos cuenta resulte tedioso y carezca de interés, a mí al menos me resultó muy entretenido, pero cuesta perdonarle su falta de valentía por no haber aspirado a más.

Otro de los problemas de la película es que va de más a menos. Tiene una enigmática primera en la que se plantea lo más interesante del film, una segunda en la que se explota el aspecto más romántico, y una tercera que, aparte de sentirse algo forzada y apresurada, roza el ridículo por la inverosimilitud de lo que vemos en pantalla.

A lo que no se le pueden poner pegas es al apartado de diseño de producción, cuidado hasta el más mínimo detalle y exhibiendo, junto a unos logrados efectos visuales, un espectáculo visual. Ello, unido a la labor de sus dos protagonistas, es lo que evita que la película se hunda.

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En definitiva, ‘Passengers’ no es una gran película ni será recordada en el futuro, pero sí que resulta un entretenimiento aceptable si te gusta el género y consigues perdonarle sus fallos. Una lástima que no le saque partido a su premisa inicial y se conforme con ser una agradable propuesta.

Puntuación: 5/10

‘La llegada’, la inevitable pérdida

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Denis Villeneuve es un director que se atreve con todo. En su filmografía se encuentran títulos tan diversos como ‘Incendies’, road movie sobre una intriga familiar con la Guerra de Líbano de fondo, ’Enemy’, drama psicológico sobre un profesor que lleva una vida monótona hasta que un día descubre que tiene un doble, ‘Prisioneros’, thriller sobre un padre que decide actuar por su cuenta ante el secuestro de su hija pequeña, o ‘Sicario’, dura crónica sobre la lucha contra las drogas en la zona fronteriza entre Estados Unidos y México. En esta ocasión, el director canadiense se pasa a la ciencia-ficción y rueda la mejor película del género de los últimos años.

La llegada’ cuenta con un guión de Eric Heisserer basado en el premiado relato ‘La historia de tu vida’ de Ted Chiang. La historia se desarrolla a partir de la repentina llegada de unos alienígenas a nuestro planeta, ante lo cual el Gobierno estadounidense contrata a la lingüista Louis Banks, interpretada por una soberbia Amy Adams, para averiguar si vienen en son de paz o si suponen una amenaza a nuestra especie. Louis afronta la difícil tarea de intentar comunicarse con los extraterrestres, cuyo lenguaje difiere mucho del nuestro. Para ello contará con la ayuda del matemático Ian Donnelly, interpretado por Jeremy Renner.

La película dista mucho de la típica cinta del género, ya que aquí la acción y las batallas dejan paso a una exploración sobre cómo el lenguaje determina la manera en la que vemos el mundo. Sin embargo, el film no es ningún tratado sobre lingüística, siendo el vínculo de una madre con su hija fallecida el verdadero núcleo del argumento. Es más, la llegada de los alienígenas es tan solo el punto de partida para el desarrollo de la historia, siendo ésta un insólito relato con elementos de ciencia-ficción cuya vertiente emocional engulle todo lo demás.

Amy Adams realiza la interpretación de su vida. Ella es el corazón de la película, su actuación resulta vital para creernos lo que le ocurre a su personaje y asimilar que esto no va realmente sobre extraterrestres, sino sobre cómo su llegada afecta a la humanidad. Su interpretación es soberbia, exponiendo con acierto tanto la fragilidad de su personaje y sus dudas como su determinación y valentía.

A ello se suma la excelente dirección de Villeneuve, teniendo siempre claro lo que quiere contar y la forma en que quiere contarlo, la magnífica fotografía de Bradford Young y el buen hacer en la banda sonora de Jóhann Jóhansson, creando entre todos ellos un espectáculo visual con una lograda sensación de agobiante calma.

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Spoilers

La secuencia inicial está acompañada por la preciosa melodía ‘On the nature of daylight’ de Max Richter y nos muestra la vida de la hija de Louis, desde su infancia hasta su prematura muerte. Dicha escena la asimilamos como un prólogo a lo que sucede después; un hecho con el que la protagonista tiene que vivir el resto de vida y con el que lidia durante la estancia de los alienígenas en nuestro planeta. La secuencia final del film, nuevamente acompañada por la melodía de Richter, nos revela que Louis no tenía en realidad ninguna hija a la llegada de los alienígenas y que su nacimiento y muerte tiene lugar tras su huida, siendo los “recuerdos” de la protagonista no en realidad tales. Louis no reconoce quién es la niña a la que ve en esos “recuerdos” hasta que es consciente de que es la hija que tendrá en el futuro, fruto del amor surgido con Ian, y se enfrenta al terrible conocimiento de saber que vivirá amándola y terminará perdiéndola, incapaz de hacer nada para evitarlo. Sin embargo, decide asumirlo, por lo que en el final dice “A pesar de conocer el viaje y saber cómo terminará, lo celebro y le doy la bienvenida a cada momento“.

Los extraterrestres no perciben el tiempo como los humanos, que solo percibimos el presente, y son capaces de vislumbrar que en 3.000 años necesitarán nuestra ayuda, por lo que acuden a nuestro planeta a ofrecernos un regalo, que resulta ser su lenguaje. A pesar de que los humanos temen que el motivo detrás de su llegada no sea otro que el de aniquilarnos y que los gobiernos perciben dicho regalo como un arma, su presencia en la Tierra responde únicamente a la intención de ofrecernos su lenguaje, el cual nos permitirá percibir la dimensión temporal de la misma manera que ellos. Hay estudios que muestran que aprender un idioma altera la forma de funcionar del cerebro y el modo en que se ven las cosas, y Louis, al sumergirse en el idioma de los heptápodos, usa dicha habilidad de “manipular” el tiempo y lograr que el comandante chino colabore con el objetivo de evitar la guerra. Por otra parte, la llegada de los alienígenas simboliza también el temor que sentimos ante el encuentro de lo desconocido, que no es otra cosa que nuestro propio futuro, y nos plantea la pregunta de si, aun en caso de conocerlo, haríamos algo para cambiarlo.

Mucho se ha hablado del giro de guión final y del flashback que resulta ser un flashforward, pero esto no es del todo cierto. Por ejemplo, en el último capítulo de la tercera temporada de “Perdidos” ocurre eso mismo con el ya famoso “We have to go back”; pensamos que estamos viendo un flashback, al igual que ocurría en todos los capítulos de la serie, cuando en realidad era un flashforward que sucedía una vez habían abandonado la isla. Sin embargo, en “La llegada” no sucede exactamente esto, ya que la película no sigue una historia lineal como tal, siendo ésta un palíndromo temporal. Un palíndromo temporal es una palabra que se puede leer igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Que la hija de la protagonista se llame Hannah, que es un palíndromo, no es ninguna casualidad.

Fin de spoilers

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En definitiva, ‘La llegada’ es una intimista película que nos habla del amor, el miedo y la pérdida como pocas veces se ha hecho. La mejor película de 2016 y una obra cumbre del género.

Puntuación: 9/10

Las 10 mejores películas de 2016

1. ‘La llegada’ (‘Arrival’)

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Denis Villeneuve se pasa a la ciencia-ficción con este emocionante relato que se desarrolla a partir de la llegada de unos alienígenas a nuestro planeta, en el que la acción pasa a un segundo plano y, en su lugar, priman las emociones. Pocas veces nos han hablado del amor, la pérdida y el miedo de esta manera. Una obra cumbre de la ciencia-ficción.

2. ‘The Revenant’

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Alejandro González Iñárritu se hizo con su segunda estatuilla a mejor director por este épico drama sobre supervivencia y venganza en la América salvaje del S.XIX. Cabe destacar la magnífica labor de Emmanuel Lubezki en la fotografía y la actuación de Leonardo DiCaprio, quien se hizo por fin con su ansiado Oscar. Dos horas y media de hipnótico deleite.

3. ‘La habitación’ (‘Room’)

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El director irlandés Lenny Abrahamson sorprendió a principios de este año con esta estremecedora y emotiva película sobre una joven secuestrada y encerrada, que, quedándose embarazada de su captor, se ve obligada a criar a su hijo en esa “habitación” en la que lleva encerrada durante años. Brie Larson se llevó el Oscar a mejor actriz y no menos desgarradora resulta la actuación del pequeño Jacob Tremblay.

4. ‘Animales nocturnos’ (‘Nocturnal Animals’)

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Tom Ford vuelve a ponerse tras las cámaras siete años después de ‘Un hombre soltero’ y ofrece esta película divida en dos relatos, combinando una belleza exquisita con una violencia brutal, sobre malas decisiones y sus consecuencias. Un reparto impecable, al frente del cual se haya una extraordinaria Amy Adams y un entregado Jake Gyllenhaal, no hace sino añadirle interés a la cinta.

5. ‘Los odiosos ocho’ (‘The Hateful Eight’)

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Quentin Tarantino no abandona el western en su octavo largometraje, aunque esta vez la propuesta difiere a la ofrecida en ‘Django desencadenado’. De ritmo pausado, se toma su tiempo en la recreación de la atmósfera, la presentación de los personajes y la construcción de la tensión, jugando con las expectativas del público durante gran parte de su metraje de casi tres horas para acabar siendo una de las experiencias más entretenidas que nos ha dado el director estadounidense.

6. ‘Demolición’ (‘Demolition’)

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Jake Gyllenhaal ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera en el papel de un exitoso ejecutivo que sufre la repentina y trágica muerte de su mujer en un accidente de coche. Dicho suceso pone de relieve la apatía emocional en la que llevaba sumergido hasta entonces, tras lo cual inicia un proceso destructivo como extraño método de curación. El director canadiense Jean-Marc Vallée deslumbra con esta emotiva historia sobre la superación del duelo.

7. ‘Comanchería’ (‘Hell or High Water’)

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El director David Mackenzie se atreve esta vez con un western moderno con guión de Taylor Sheridan sobre dos hermanos que atracan bancos en distintos pueblos de Texas para salvar la granja familiar de su fallecida madre, mientras que un policía a punto de jubilarse y su compañero intentan darles caza. Un apasionante y crudo thriller en el que la línea que separa a los buenos y los malos no está tan claramente definida como pueda parecer en un principio.

8. ‘Julieta’

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Pedro Almodóvar regresa con un melodrama maternofilial cuya trama gira en torno a Julieta, quien, a punto de mudarse a Portugal, se encuentra por casualidad con una amiga de infancia de su hija, de la que no sabe nada desde hace años. Dicha amiga le cuenta que se encontró a su hija hace unos años en Italia, y Julieta, conmocionada por la noticia, cancela la mudanza y decide escribir sobre su hija. Turbia e intrigante película sobre mujeres del director manchego.

9. ‘Tarde para la ira’

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Raúl Arévalo da el salto a la dirección y sorprende con una potente ópera prima que narra una historia de venganza cocida a fuego lento. Las actuaciones de Antonio de la Torre y Luis Callejo y su ajustado metraje son otras de sus grandes grandes bazas. Un poderoso thriller del cine patrio.

10. ‘Captain Fantastic’

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Agridulce cuento antisistema encabezado por un entregado Viggo Mortensen interpretando a un hombre que vive junto a su mujer y sus seis hijos desde hace años en un remoto bosque, hasta que las circunstancias le hacen abandonar su hogar y volver a la civilización. Divertida y diferente película.

‘Animales nocturnos’, la desolación del romanticismo

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Tom Ford, aclamado diseñador de moda, escribe y dirige la que es su segunda película tras la sobresaliente ‘Un hombre soltero’. Y, al igual que ocurría con su anterior película, adapta un material ajeno, tratándose en esta ocasión de la novela ‘Tres noches’ de Austin Wright.

La película cuenta con dos tramas. Por un lado, la protagonizada por Amy Adams y, por otro lado, la encabezada por Jake Gyllenhaal. Ambas historias se entremezclan en el film, sin que esto llegue a resultar confuso al estar ambas muy bien diferenciadas.

La primera trama nos presenta a Susan Morrow, el personaje interpretado por Amy Adams. Susan es una artista que, a pesar de gozar de éxito profesional, no parece estar conforme con la vida que lleva, ya que ni su casa en las colinas de Hollywood, ni las lujosas fiestas a las que asiste, ni su actual matrimonio consiguen evitar que se sienta vacía y, en última instancia, infeliz. Una mañana recibe un inesperado paquete, que resulta ser el manuscrito de una novela escrita por su primer marido, Edward Sheffield, interpretado por Jake Gyllenhaal. La novela está dedicada a ella y, junto al manuscrito, se encuentra una nota en la que Edward le pide a Susan que lo lea, dado que ella fue siempre su mejor crítica. Ésta, conforme avanza en la narración, se sumerge cada vez más en la novela.

La segunda trama, correspondiente a la historia de la novela, nos introduce a Tony Hastings, interpretado nuevamente por Jake Gyllenhaal, quien emprende un viaje junto a su mujer e hija. Durante el transcurso del mismo, son embestidos en una carretera de Texas en plena noche por unos jóvenes violentos. Obligado a detenerse, Tony observa con impotencia cómo los jóvenes raptan a su mujer e hija y huyen con ellas en coche.

Tom Ford se consagra con esta película como un director con un exquisito gusto estético, dotando a las imágenes de una tremenda belleza y poderosa fuerza visual. Por otra parte, el uso del color parece ya una de sus señas de identidad, siendo el rojo una presencia constante a lo largo de la cinta, simbolizando la violencia y pasión que rodea a ambos relatos.

Otro de los elementos que juega un papel importante es la banda sonora a cargo de Abel Korzeniowski, quien repite con el director tras ‘Un hombre soltero’, acompañando de manera magistral a la elegancia de las imágenes y acentuando su dramatismo.

Cabe destacar la labor actoral de todos los implicados, sobresaliendo una impresionante Amy Adams en el papel de Susan, quien tiene todas las papeletas para estar entre las nominaciones de este año a mejor actriz en los Oscars. Su interpretación resulta de vital importancia para el film, pues a través de ella contemplamos la turbación que le provoca la lectura de la novela. Por su parte, Jake Gyllenhaal realiza una gran interpretación en ambos roles, tanto el de Edward como el de Tony, llegando a sentirnos identificados con el desasosiego sufrido por sus personajes ante todo lo que les acontece. Les acompañan Aaron Taylor-Johnson como el líder de los jóvenes que secuestran a la mujer e hija de Tony y Michael Shannon como el shérif encargado de su búsqueda, ambos plenamente entregados a sus papeles. La película cuenta también con Michael Sheen y Laura Linney, si bien sus papeles resultan meramente anecdóticos por su escaso tiempo en pantalla.

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Spoilers

A través de los flashbacks observamos cómo era la relación de Susan y Edward. Ella, a pesar de quererle, no podía evitar sentir que era una persona débil, al confundir su sensibilidad con falta de fortaleza, por lo que decide abandonarle y abortar el hijo que iban a tener juntos. 

Edward, años después, escribe una novela y se la envía a Susan para que la lea. En esa novela asistimos a cómo un personaje, interpretado por el mismo Edward en la mente de Susan, pierde a su pareja e hija, siendo éstas raptadas y asesinadas a manos de unos violentos jóvenes. Edward escribe esa historia y le envía el manuscrito a su ex-mujer para hacerle ver que es exactamente como se sintió él tras la ruptura y el aborto, como si alguien le hubiese arrebatado a ambas de manera violenta, siendo las protagonistas de la novela proyecciones del propio Edward sobre Susan y la hija que hubiesen podido tener juntos.

Susan, al leer el relato, queda atrapada por el mismo y le acaba afectando emocionalmente. Al finalizarlo, decide escribir a su ex-marido para quedar a cenar. Sin embargo, él no se presenta y Susan, tras una larga espera en el restaurante, acaba siendo finalmente consciente de lo que significaba realmente la novela y de que Edward no se va a presentar porque ya está todo dicho. Son sus propias decisiones las que han causado su infelicidad y la de su ex-marido. 

Es una película que se presta a numerosas interpretaciones, si bien yo comparto la aquí explicada por los numerosos paralelismos entre ambas historias, lo ocurrido en la relación entre Susan y Edward y lo vivido por Tony en el relato escrito por Edward.

Hay también una interpretación según la cual no existe realmente ningún Edward ya que, cuando Susan se lo menciona a su actual marido, éste no tiene conocimiento de que su mujer hubiese estado casada previamente. En otro momento, Susan mantiene una conversación con su ayudante sobre un cuadro que no recuerda haber comprado. Esto, unido al insomnio que padece Susan, podrían indicar que toda la historia de Tony ha sido, en realidad, inventada por ella. Si bien considero la primera interpretación más acertada, es cierto que esta segunda es totalmente válida.

Fin de spoilers

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En definitiva, ‘Animales nocturnos’ es una fascinante e hipnótica película de impecable diseño que se encuentra entre las mejores del año. Ficción dentro de la ficción, presenta dos relatos de brutal violencia y gélida tristeza. Tan disfrutable de ver como de reflexionar.

Puntuación: 8/10