‘Song to Song’, acertado cierre de etapa

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La carrera de Terrence Malick es una de las más inusuales que ha conocido Hollywood.

En apenas cinco años encadenó dos cintas que se convirtieron en películas de culto: ‘Malas tierras‘, aplaudida ópera prima, y ‘Días de cielo‘, por la que ganó el premio a Mejor director en el Festival de Cannes. Tras dichas películas, el director tejano se tomó un largo respiro y hubo que esperar nada menos que veinte largos años para el estreno de su siguiente trabajo, ‘La delgada línea roja‘, considerada por muchos como su mejor película hasta la fecha, y otros siete para ‘El nuevo mundo‘.

En 2011 se estrenó ‘El árbol de la vida‘, su obra más polémica hasta la fecha y que sin duda marcó un punto de inflexión en su carrera. La propuesta, tan arriesgada como ambiciosa, polarizó a crítica y público, calificada de obra maestra por unos y de estafa por otros, llegando a advertir determinados cines de las particularidades de la cinta ante la cantidad de espectadores que salían de la sala exigiendo que se les devolviese el dinero. Mientras tanto, la película se hacía con la prestigiosa Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Tras el estreno de ‘El arbol de la vida’ se produjo un cambio en la carrera del cineasta, mucho más prolífica y marcada por la experimentación con la libertad narrativa. Dicha etapa la conforman las siguientes películas: ‘To the Wonder‘, ‘Knight of Cups‘ y ‘Song to Song‘, todas ellas rodadas y estrenadas en los últimos seis años. Esta reciente trilogía cuenta con dos elementos característicos: la ausencia de guión, dejando así margen para la improvisación por parte de los actores, y la importancia del aspecto visual frente al narrativo.

Este último período no ha resultado muy exitoso para el director, pues las películas no han contado con el respaldo ni del público ni de la crítica ni del público, que ha llegado a acusar a Malick de estar borracho de sí mismo, rodando escenas pretenciosas e inconexas que no llevan a ninguna parte. El director se ha justificado alegando que ha rodado de este modo para intentar encontrar “la verdad”, intentando capturar la realidad a través de momentos espontáneos y libres, en un proceso que se asemeja más al documental que al largometraje de ficción. Aunque el propio Malick ha llegado a arrepentirse de rodar de este modo, afirmando lo siguiente: “Recientemente he estado trabajando sin guión y me he arrepentido de la idea. Hay mucha presión trabajando sin guión porque puedes perderte muy fácilmente.”

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La película narra la historia de un triángulo amoroso entre dos compositores y un productor musical, todos ellos en búsqueda del éxito profesional. BV (Ryan Gosling) mantiene una relación romántica con Faye (Rooney Mara), quien a su vez tiene una aventura con Cook (Michael Fassbender), amigo de ambos.

La relación entre BV, de carácter inocente y tranquilo, con Faye está destinada al fracaso por el modo de vida de Faye, enfrascada en vivir todas las experiencias posibles y evitar ataduras (tal y como dice ella misma: “vivir de canción en canción“), sin plantearse más allá que el momento presente. Es por ello que, para huir del compromiso con BV, busca escape en la figura de Cook, por el que siente una fuerte atracción sexual, manteniendo así una aventura con él a espaldas de BV. Sin embargo, Cook, consciente de los sentimientos existentes entre BV y Faye y de la belleza de su amor, en contraposición con su mundana existencia, se ve obligado a huir, lo que a su vez le lleva a conocer a una camarera e iniciar una relación romántica con ella.

Ya estamos acostumbrados a que Malick se rodee de grandes figuras de Hollywood para el reparto de sus películas, contando en esta ocasión con nombres de la talla de Ryan Gosling, Rooney Mara, Michael Fassbender o Natalie Portman. Entre sus secundarios se encuentran Cate Blanchett, Val Kilmer y numerosos artistas musicales como Iggy Pop o Lykke Li. Tampoco es ninguna sorpresa que gran parte del reparto se haya quedado fuera del metraje, siendo los perjudicados esta vez Christian Bale, Benicio del Toro y la banda Arcade Fire. Así mismo, Malick vuelve a contar una vez más para la fotografía con su fiel compañero Emmanuel Lubezki, quien vuelve a deleitarnos con escenas preciosistas, teniendo su trabajo vital importancia en la cinta dada la forma visual de narrarse la historia.

La película tiene numerosos puntos en común con las dos anteriores cintas del director: una historia que gira en torno a un triángulo amoroso, la presencia de personajes a la deriva deambulando por ciudades mientras sus pensamientos son narrados con voz en off, la fotografía de Lubezki… Sin embargo, la principal característica que diferencia y eleva a ‘Song to Song’ frente a sus predecesoras es que, a pesar de compartir dichos puntos en común, aquí se permite al espectador conectar con la historia que nos quiere contar Malick, quien también firma el guión, sin encontrarnos ante una simple sucesión de escenas inconexas a las que cuesta encontrar el sentido, como ocurría en sus dos últimos filmes.

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En definitiva, ‘Song to Song’ es un drama romántico que continúa por la senda iniciada por las dos anteriores cintas del director, con las que, si bien comparte numerosos elementos, logra desmarcarse al lograr que esta vez lo que sucede en pantalla nos importe.

Puntuación: 6,5/10

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‘Madre!’, una granada al espectador

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Darren Aronofsky nunca ha sido un director muy convencional y su obra, dados sus impulsos creativos, entraría en la categoría conocida como cine de autor. Se empezó a dar a conocer ya con su primera película, ‘Pi, fe en el caos‘, que le valió el premio a Mejor Director en el Festival de Sundance, alcanzando la fama mundial con su segundo film, ‘Réquiem por un sueño‘, hoy en día convertido en película de culto. Las primeras críticas le llegaron con ‘La fuente de la vida‘, que no contó con el beneplácito ni de la crítica ni de parte del público, aunque hubo numerosos espectadores que no dudaron en catalogarla en su momento como obra maestra inmediata. Volvió a complacer a crítica y público con sus dos siguientes películas, ‘El luchador‘ y ‘Cisne negro‘, alzándose la primera con el León de Oro en el Festival de Venecia y la última con la nominación a Mejor Película en los Oscars. Su primer fracaso, o al menos el más rotundo a día de hoy, es  ‘Noé‘, adaptación literal de la historia bíblica que defraudó a casi todo el mundo, si bien su recaudación en taquilla no se resintió en absoluto por las malas críticas.

Había mucha curiosidad por el rumbo que iba a tomar el director tras la acogida que tuvo por ‘Noé’, a lo que también contribuyó el secretismo con el que se mantuvo el rodaje de ‘Madre!‘ y las declaraciones del propio director antes del estreno en las que afirmaba que la gente había dejado de dirigirle la palabra después de haber visto la película y que su intención había sido “lanzar una granada a la cultura popular”. Pues bien, lo que ha hecho en realidad es lanzar una granada al espectador.

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Lo primero que hay que dejar claro es que ‘Madre!’ no es una película fácil de ver. Es algo que quedó patente desde su estreno en la pasada edición del Festival de Venecia, donde fue recibida con fuertes pitidos y abucheos (muchos dicen que fue la primera vez que se había escuchado algo semejante en Venecia). Su estreno en salas no fue mucho mejor, recibiendo la temida calificación F en Cinemascore, lo que hizo que director y estudio saliesen al paso declarando públicamente que eran plenamente conscientes de la película que habían hecho y que ya esperaban la polarización con la que fue recibida la cinta. Aquí hay que agradecer a Paramount que se hayan lanzado a financiar una película tan suicida desde el punto de vista comercial como puede ser ésta, más en estos últimos tiempos en los que los estudios cada vez arriesgan menos con sus proyectos.

El hecho de que no sea una película fácil de ver no es algo necesariamente malo, De hecho, en determinados casos es algo de agradecer, pero sí que puede echar para atrás a potenciales espectadores que vayan dispuestos a ver un thriller o película de terror al uso. Se dice que es una película de difícil visionado por lo extremo de su propuesta, su abrumador repertorio de metáforas, algunas más sutiles y logradas que otras, y por las variadas lecturas que se pueden extraer de la historia, exigiendo al espectador que esté prestando atención en todo momento a lo que ocurre en pantalla para intentar desgranarlo, lo que puede acabar resultando agotador.

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Desde el punto de vista técnico, no queda sino alabar la labor de Aronofsky, tanto por su claridad de ideas como por la forma de plasmarlas en pantalla, y es que su puesta en escena abusando de primeros planos consigue transmitir a la perfección el agobio y la indefensión a la que se ve sometida el personaje de Lawrence. Todo está muy cuidado en esta película, incluyendo el uso que se le da a la estructura de la propia casa para generar mayor confusión en el espectador. Es una cinta que merece la pena ser vista en pantalla grande si se quiere apreciar en su plenitud, pues esconde mucho más de lo que pueda parecer a juzgar por los tráilers.

No se queda atrás el trabajo de una formidable Jennifer Lawrence, sosteniendo la película prácticamente ella sola y que seguramente se encuentre ante el papel más complejo de su carrera, muy alejado a lo que nos venía acostumbrado últimamente, más cercano al cine de acción, y que demuestra gran coraje por su parte, ya que no muchas actrices de su estatus hubiesen aceptado un papel tan arriesgado como éste. A su lado se encuentra un siempre eficaz Javier Bardem, que en esta ocasión vuelve a demostrar que es un seguro contar con él en cualquier producción. A ambos los acompañan actores de gran nivel, entre los que se incluyen Ed Harris, Michelle Pfeiffer Domhnall Gleeson, todos ellos más que correctos en sus papeles.

Sin embargo, no todo funciona en la película, y el punto más débil de ella viene dado precisamente por su ambición, y es que intenta abarcar tanto y tantos géneros a la vez que en ocasiones no se tiene muy claro si lo que se está viendo es un drama familiar o una película de terror. Así mismo, lo que se muestra en pantalla es tan extremo que en determinados momentos puede llegar a parecer una comedia involuntaria.

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SPOILER

Como ya se ha mencionado anteriormente, es posible extraer varias lecturas sobre el significado de ‘Mother!’.

Según una primera lectura, la película no mostraría más que la relación existente entre el autor y su musa, interpretando Bardem al autor, un poeta en pleno bloqueo creativo, y Lawrence a su musa. Este matrimonio tradicional entre el autor y su musa aparece representado por el carácter egoísta del primero que, con el único fin de dar luz a su creación y satisfacer así a sus seguidores, le llevaría a exprimir a su musa, siendo tan solo el vehículo para tal fin y viéndose obligada a despojarse incluso de su corazón. Ya desde el principio aparecen numerosos detalles en los que se puede vislumbrar la dinámica de la relación y cómo él antepone las necesidades de sus seguidores a las de su mujer, como es el hecho de invitar a pasar la noche a un fan (Ed Harris) sin consultarle antes a ella o el no dudar en abandonar la cena que ella ha preparado para atender a la improvisada rueda de prensa que tiene lugar en el porche de la casa. También se establece, y no precisamente de manera muy sutil, el impacto que tienen estas terceras personas en la relación, quienes no dudan en invadir y destrozar el hogar que ambos comparten, ya sea pintando paredes o destruyendo sin contemplaciones el mobiliario. El principal problema de esta lectura es que resulta algo pobre dado que no es capaz de dar respuesta a muchos de los acontecimientos de la película.

De acuerdo a una segunda lectura, quizá la más obvia, ‘Madre!’ sería una particular interpretación de la Biblia, en la que Bardem interpretaría al mismísimo Dios (una pista a este respecto es que su personaje, Him, es el único que aparece con la primera letra en mayúscula en los títulos de crédito), creador de El Jardín del Edén, simbolizado por la casa en la que vive junto a Lawrence, que recibe la visita del primer hombre (Adán), al que daría vida Ed Harris, y de la primera mujer (Eva), encarnada por Michelle Pfeiffer. A pesar de la oposición por parte del personaje de Lawrence, ambos insisten en intentar acceder al despacho de Bardem y acaban destruyendo una piedra de cristal que simbolizaría la fruta prohibida. Posteriormente aparecen los hijos de ambos, Caín y Abel, derramando la primera sangre cuando uno de los hermanos asesina al otro. Tras este hecho, el personaje de Bardem logra superar su bloqueo creativo y culmina su obra, la cual cuenta con numerosos adeptos o fieles, llegando a crearse una especie de religión que no hace sino volver a desatar el caos y la guerra tras la aparente tranquilidad que parecía haberse apoderado de la casa. Tras haberse anunciado previamente que el personaje de Lawrence estaba embarazada, ésta da a luz al hijo de ambos, el hijo de Dios, en medio de la vorágine de violencia que se sucede en la casa. En una determinada secuencia, observamos cómo el bebé es robado de las manos de su madre para ser entregado por él a los fieles que tanto ansiaban verlo, quienes en pleno frenesí rompen el cuello del bebé para acabar devorándolo, en un claro guiño al pan y el vino como cuerpo y sangre de Cristo. Si bien son numerosas las pistas que indican que esta lectura sería la más apropiada, deja un importante cabo suelto: quién sería el personaje interpretado por Lawrence.

Existe una tercera lectura según la cual ‘Madre!’ no es sino una historia sobre la Madre Naturaleza, interpretada por Lawrence, y el modo en que el ser humano se relaciona con ella, siendo la Biblia tan solo un medio para darle estructura al film. Esta conclusión se puede extraer de lo expresado por el propio director: “Hay elementos totalmente bíblicos, pero es la estructura del filme lo que coge de la Biblia, usándola como un mecanismo para analizar cómo los humanos han vivido aquí en la Tierra“. Según esta visión, queda patente que Aronofsky no tiene en mucha estima al ser humano, al que acusa de  vivir en una sociedad enferma (guerras, fanatismo, trata de esclavos… casi todas las miserias de ser humano tienen cabida en pantalla) y superpoblada que no ha prestado ninguna atención o cuidado a su hogar, la madre Tierra, y cuyos excesos no han hecho sino maltratarla hasta el extremo.

FIN DEL SPOILER

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En definitiva, ‘Madre!’ es un bello ejercicio de estilo repleto de metáforas y variadas lecturas que no duda en provocar e irritar al espectador, al que le exige un gran nivel de atención durante todo el metraje si quiere disfrutar de todo lo que ofrece la película. Posiblemente sea la propuesta más valiente y arriesgada que se vaya a ver este año. Solo por ello, merece nuestro aplauso.

Puntuación: 7,5

‘Kingsman: El círculo de oro’, más es menos

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Matthew Vaughn, una vez dejó el mando de ‘X-Men: Días del futuro pasado’ a Bryan Singer, se puso manos a la obra con la adaptación del cómic ‘Kingsman: Servicio secreto‘ de Mark Millar y Dave Gibbons, en lo que resultó una de las cintas de acción más frescas y salvajes de los últimos años, una especie de película de James Bond muy pasada de rosca.

Tres años después estrena su secuela, ‘Kingsman: El círculo de oro‘, película que mantiene el tono de la anterior y amplia su universo, pero que adolece del factor de sorpresa con el que contaba aquélla.

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La película comienza con la destrucción de la agencia secreta Kingsman, recurso ya visto en multitud de películas de este tipo, dejando a los protagonistas supervivientes con la misión de averiguar quién se encuentra detrás de dicho ataque. En el proceso descubren otra organización de espías, llamada Statesman, paralela a Kingsman pero ubicada en Estados Unidos. Ambas organizaciones unirán sus esfuerzos para luchar contra los responsables del ataque, cuyos planes no se detienen ahí.

En esta entrega se introducen una serie de personajes nuevos, interpretados por actores de la talla de Julianne Moore, Jeff Bridges, Channing Tatum, Halle Berry o Pedro Pascal, componiendo un reparto estelar. También volvemos a ver a numerosos personajes de la primera entrega, entre ellos a Harry, una resurrección que debería haber supuesto una sorpresa para el espectador tal y como deseaba Matthew Vaughn, pero que tanto tráilers como pósters arruinaron desde que vieron la luz hace meses.

Así mismo, muchos de los elementos del anterior film siguen presentes en esta secuela, tales como el humor absurdo (ojo a todo lo que rodea el cameo de Elton John), las vertiginosas escenas de acción o la violencia explícita de las mismas. Sin embargo, se aprecia cierta dejadez que no se vislumbraba en la primera entrega, como si los chistes estuviesen menos elaborados y no se hubiese intentado recrear una escena de acción tan icónica como la de la iglesia de la primera entrega.

Lo que no se le puede negar es que no logre su objetivo, que en una película de este calibre no es otro que entretener. A ello ayuda un ritmo endiablado, a pesar de que se vea algo afectado por un metraje excesivo, el carisma de sus personajes y la labor de su elenco. Sin embargo, el resultado final no deja de ser una simpática y entretenida cinta con una historia intrascendente y que acaba pagando sus excesos y descuidos. Algo que, teniendo en cuenta quién es su director y la calidad de la anterior entrega, no deja de ser decepcionante.

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En definitiva, ‘Kingsman: El círculo de oro’ es una digna secuela pero que queda por detrás de su predecesora. Si bien resulta muy entretenida, su apuesta por la acción y el humor gamberro, dejando de lado historia y personajes, no acaba de sentarle del todo bien.

Puntuación: 5/10

’A Ghost Story’, el edén vs la vida pasada

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Cuatro años después de ‘Ain’t Them Bodies Saints‘, el director David Lowery y los actores Casey Affleck y Rooney Mara vuelven a unir sus fuerzas en esta arriesgada cinta de cine independiente que tan buenas críticas cosechó en la última edición del Festival de Sundance.

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La historia nos presenta a C, un músico cuya carrera no está pasando por su mejor momento, y a su pareja M. Ambos viven en una casa suburbana de una población rural estadounidense, que M desea abandonar para mudarse, pese a la reticencia de su marido. Un día, C sufre accidente de tráfico del que no consigue salir con vida, pero su espíritu, una vez está el cadáver en el hospital cubierto por una sábana blanca, vuelve en sí y decide regresar a la casa que ambos compartían.

El director mexicano Guillermo del Toro una vez dijo que toda película se compone a la vez de tres películas: la que el estudio desea producir, la que el director desea rodar y la que el público quiere ver. Mi principal problema con ‘A Ghost Story‘ es que la cinta que yo quería ver seguramente no sea la misma que Lowery quería dirigir. Por una parte, me fascina todo lo relacionado con la pareja protagonizada por Affleck y Mara, quienes apenas cuentan con minutos en pantalla, pero que necesitan de tan solo unas escasas escenas para reflejar la intimidad y el conflicto existente en la pareja, así como la impotencia del protagonista ante la imposibilidad de intervenir en el duelo de su pareja y cómo observa la vida que ella lleva una vez acepta la muerte de su amante. Sin embargo, me cuesta conectar con la película cuando se aleja de este escenario para adentrarse en el terreno del fantasma enclaustrado en dicho espacio junto a los sucesivos personajes que habitan dicha casa.

La forma cobra en esta película gran importancia, y pocas críticas se le pueden achacar al respecto, ya que todo en la cinta está muy cuidado: desde la apropiada banda sonora de Daniel Hart y la preciosa fotografía de Andrew Droz Palermo hasta el formato 1:33:1 con bordes redondeados, que no hace sino potenciar la sensación de claustrofobia y angustia del fantasma.

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En definitiva, ‘A Ghost Story’ es una cinta que no agradará a todo el mundo por su atípico planteamiento, pausado ritmo y escaso diálogo, pero que supone un triunfo del cine independiente por su elegancia, ambición temática y emotivo discurso, sin quedarse en ser solo en un bonito ejercicio de estilo. David Lowey ha venido a decirnos que los fantasmas existen, pero que no son cómo imaginábamos.

Puntuación: 6/10

‘IT’, el miedo de no ser adulto

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27 años después (ay, la ironía) de la miniserie de televisión, llega a las pantallas esta nueva adaptación de la novela homónima de Stephen King.

En un principio, el proyecto recibió críticas por parte del público por considerarse que el formato cinematográfico no era el ideal para plasmar todos los eventos que suceden en el libro y que hubiese sido preferible optar por una miniserie. La dimisión de Cary Fukunaga, en pleno auge tras su labor en ‘True Detective’, por diferencias creativas con el estudio tampoco ayudó a pensar que Warner fuese a ser capaz de sacar adelante la película. A pesar de estas dificultades iniciales, la cinta ha obtenido grandes críticas desde su estreno y ha sido un auténtico éxito en taquilla, convirtiéndose en el mejor debut histórico durante el mes de septiembre en Estados Unidos, lo que ha llevado al estudio a anunciar que ya está en preparación su secuela, con vistas a su estreno en 2019.

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La película cuenta con dos partes muy diferenciadas entre sí. Por un lado, la cinta muestra el día a día de la entrañable pandilla de amigos que es El Club de los Perdedores en el pequeño pueblo de Derry, la amistad que surge entre ellos y los diferentes obstáculos a los que han de enfrentarse, tales como matones en el instituto, padres abusivos o el descubrimiento del primer amor. En este aspecto la película es intachable, plasmando perfectamente la vida y los pormenores de este grupo de amigos con una recreación soberbia el estilo de vida de finales de los ochenta. Es aquí, cuando la película resulta más entrañable y emotiva, donde tiene más fuerza, siendo una especie de versión más oscura y adulta de ‘Cuenta Conmigo‘. Por otro lado está todo lo relacionado con Pennywise, una criatura con aspecto de payaso que se aparece cada veintisiete años para alimentarse de los miedos de los niños.

Como ocurre en muchas novelas de Stephen King, los monstruos son lo de menos, por muy aterradores que resulten a primera vista. El verdadero terror no se esconde en Pennywise, sino que se encuentra bajo la superficie de ese pueblo aparentemente corriente en forma de padres que sobreprotegen a sus hijos, los ignoran o abusan de ellos. Una vez más, la búsqueda del terror en algo sobrenatural carece de sentido, yaciendo éste en los miedos, miserias y atormentadas vidas de los personajes.

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La labor de Andrés Muschietti detrás de las cámaras es más que digna, lo que, sumado al envidiable trabajo de Chung-hoon Chung cargo de fotografía, hace que la película luzca de maravilla y poco se puede objetar respecto a la puesta en escena.

Sin embargo, es difícil no preguntarse cómo habría sido la versión de Cary Fukunaga. En un primer momento, el estudio aludió a cuestiones presupuestarias como elemento conflictivo, sin embargo el director ha mantenido que la razón no fue ésta, sino el hecho de que Warner buscaba darle un enfoque más comercial a la película. Fukunaga pretendía dotar a la cinta de una mayor carga de terror psicológico, mientras que Warner buscaba una aproximación al terror más directa, lo que ha dado lugar a la principal crítica que se le puede achacar a la película: el abuso del susto fácil que no añade nada a la historia. A pesar de no haber logrado estar en la silla de dirección, se han mantenido ciertas ideas suyas que han resultado ser muy efectivas, tales como el aspecto victoriano del payaso.

Por su parte, la elección de los actores no podría ser más acertada, puesto que todos están perfectos en sus papeles y aportan un gran carisma a sus personajes, logrando de este modo que nos impliquemos con ellos y lo que les sucede. Es cierto que algún personaje aparece algo desdibujado y no todos ellos tienen un desarrollo igual de trabajado, pero sí que se logra plasmar con esmero la amistad que surge entre ellos y los lazos que los unen. Mención especial merece Bill Skarsgård como el icónico Pennywise, cumpliendo con holgura tan complicado papel y sin caer en ningún momento en el ridículo.

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En definitiva, ‘IT‘ es una magnífica adaptación de la novela de Stephen King, que encuentra sus puntos fuertes en la recreación de la época y el carisma de sus protagonistas, adoleciendo solo de recurrir al susto fácil con mayor frecuencia de la que hubiese sido recomendable.

Puntuación: 7,5/10

Las 5 mejores películas estrenadas en España en lo que va de 2017

1. ‘La La Land’

Difícil no rendirse a los encantos de la propuesta orquestada por Damien Chazelle. Preciosa puesta en escena rozando el Síndrome de Stendhal acompañada por una soberbia banda sonora y dos actores en estado de gracia que ha logrado recuperar del olvido y volver a poner de moda el género musical. Si no sales del cine tocado, es que no has entendido nada.

Puntuación: 9/10

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2. ‘Guardianes de la galaxia Vol. 2’

James Gunn repite tras las cámaras después del éxito cosechado con la primera entrega con una secuela que supera en todos los aspectos a su antecesora. Ingeniosa y divertida desde el primer hasta el último minuto, se ha convertido en una de las mejores películas del Universo Marvel.

Puntuación: 8/10

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3. ‘Toni Erdmann’

Maren Ade consigue un pequeño milagro con esta comedia dramática alemana de casi tres horas de duración. Arriesgada e insólita cinta que cuenta con uno de los personajes más conmovedores y hilarantes que nos ha dejado el cine en los últimos años.

Puntuación: 7,5/10

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4. ‘Manchester frente al mar’

Desgarrador drama sobre un hombre que se ve obligado a regresar a su pueblo natal tras la muerte de su hermano y enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a huir del lugar en el que se crió. Ganadora de dos Oscar, mejor actor (Casey Affleck) y guión original, que no son casualidad.

Puntuación: 7/10

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5. ‘Logan’

Tercera película individual de Lobezno y última protagonizada por Hugh Jackman. Inspirado en el cómic ‘Old Man Logan’ y presentando a un Logan hundido y sin rumbo, este western moderno por fin hace justicia al personaje.

Puntuación: 7/10

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‘Manchester by the Sea’, dolor frente al mar

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La carrera cinematográfica de Kenneth Lonergan ha sido un tanto peculiar. Empezó por todo lo alto en el año 2000 con ‘Puedes contar conmigo‘, obteniendo buenas críticas y una nominación al Oscar por su guión, pero su siguiente película, ‘Margaret‘, se vio envuelta en una complicada postproducción y tuvieron que pasar seis años desde la finalización del rodaje hasta su estreno. Ahora vuelve con ‘Manchester by the Sea‘, melodrama familiar con toques de cine independiente nominado a seis Oscar, incluyendo mejor película y director.

La historia nos presenta a Lee Chandler, fontanero que lleva una infeliz existencia en Boston: apenas tiene trato con sus clientes, no muestra interés por ninguna mujer y se pasa las noches bebiendo a solas en un bar. Una mañana recibe una inesperada llamada del hospital informándole de que su hermano Joe ha sido ingresado, de modo que conduce rápidamente de vuelta a su pueblo natal, pero, al llegar, se encuentra con que Joe ya ha fallecido. Una vez allí, se encarga del testamento de su hermano y descubre que ha sido asignado como tutor de Patrick, su sobrino, del que deberá hacerse cargo en tan difícil situación. Sin embargo, Lee se muestra incapaz de sobrellevar dicha carga debido a cierto trágico suceso de su pasado.

La película, con una sencilla pero efectiva puesta en escena, nos muestra un desgarrador y conmovedor relato cocido a fuego lento en el que el protagonista, un hombre roto, paralizado por la culpa y abandonado a la vida, se ve obligado a regresar a su Manchester natal y hacer frente a su dramático pasado. Con semejante historia, hubiese sido fácil tirar de sentimentalismo y buscar la lágrima fácil, pero uno de los aciertos de la película es hacer precisamente justo lo contrario. La tragedia se camufla con bromas, los eventos dramáticos se muestran de manera cruda, y el dolor se observa en los pequeños detalles (sirva como ejemplo la escena de Patrick ante las fotografías de su tío).

La sensación de impotencia no saber cómo actuar en determinadas situaciones, las diferentes formas de enfrentarse a la pérdida (ya sea a base de puñetazos en un bar o de mantener en funcionamiento un barco), la certeza de que hay heridas que no se cerrarán jamás, el ligero pero siempre presente atisbo de esperanza, el sentimiento de culpa aun sin estar seguro de si realmente se pudo hacer algo para evitar el transcurso de los acontecimientos; todo está presente en esta estremecedora y conmovedora película en la que también hay lugar para la ternura y el humor.

Casi todo el peso de la cinta recae en hombros de Casey Affleck, actor que hasta ahora había mostrado su mejor cara en ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford‘, pero que aquí da un paso más reflejando el vacío existencial del protagonista a través de una contenida y excelente interpretación. Sentimos en todo momento su impotencia, dolor y lucha interior ante la situación que tiene delante, sin caer en ningún momento en excesos melodramáticos. Junto a él se encuentran un sorprendente Lucas Hedges dando vida a Patrick, el siempre solvente Kyle Chandler como Joe y una inconmensurable Michelle Williams interpretando a la ex-mujer de Lee, quien apenas necesita un par de escenas para desplegar su enorme talento.

Además de la puesta en escena y las actuaciones, la peculiar belleza del pequeño pueblo costero en el que tiene lugar la historia y la bonita banda sonora de Lesley Barber ayudan a dotar a la cinta de ese clima de melancolía y tristeza que la rodea.

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En definitiva,  en ‘Manchester by the Sea’ contención y sutileza se dan la mano para crear un pausado y desgarrador drama que te sumerge en la desolación de su protagonista. Una película en la que las risas duelen y las lágrimas queman. Tan cruel como honesta.

Puntuación: 7/10

‘Múltiple’, el poder de la mente

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La carrera de M. Night Shyamalan en Hollywood ha sido una auténtica montaña rusa. La fama le llegó en 1999 con su tercera película, ‘El sexto sentido‘, con la que cosechó alabanzas de crítica y público y llegó a colocarse como una de las cintas más taquilleras de la historia. Tan solo un año después estrenó ‘El protegido‘, la que para muchos sigue siendo la mejor película de superhéroes jamás realizada. Este camino de rosas continuó, en menor medida, con sus dos siguientes películas: ‘Señales‘ y ‘El bosque‘. Sin embargo, todo empezó a torcerse con el estreno de ‘La joven del agua‘, iniciándose así una segunda etapa en la carrera del realizador estadounidense de origen indio de la que parecía que no se iba a recuperar, pues tanto ‘El incidente‘ como ‘Airbender‘ y ‘After Earth‘ fueron vapuleadas por la crítica y tampoco obtuvieron el respaldo del público. Contra todas las apuestas, Shyamalan regresó en 2015 con ‘La visita‘, una divertidísima comedia de terror con la que el director volvía a recuperar sensaciones. Muchos se preguntaban si ‘La visita’ fue tan solo un paréntesis en la caída sin frenos en la que se hallaba sumergido el director en los últimos años o si, por el contrario, suponía su triunfal regreso. ‘Múltiple‘ ha sido la encargada de dar respuesta a dicho interrogante y, afortunadamente, se puede decir que Shyamalan está de vuelta.

La película nos presenta a Kevin, un individuo que posee 23 personalidades diferentes, siendo tres de ellas las que han tomado el control y esperan el surgimiento de una última, que habrá de dominar a todas las demás. Para ello se ve obligado a raptar a tres chicas adolescentes, que harán todo lo posible por escapar intentando engañar a Kevin a través de sus diferentes personalidades. La cinta va directa al grano y arranca en pleno meollo, mostrando el secuestro de las chicas por parte de Kevin. A partir de ese momento la historia se desarrolla por dos vías: por un lado la de las chicas secuestradas y por otro la de la terapeuta del secuestrador. Los acontecimientos se precipitan en ambas historias en una especie de cuenta atrás, manteniendo al espectador en tensión hasta el desenlace.

Un James McAvoy totalmente entregado a la causa interpreta a Kevin, dotando de verosimilitud a cada una de las distintas personalidades. Es cierto que el papel es un caramelo para cualquier actor, permitiendo ofrecer una interpretación enternecedora en un momento y terrorífica al siguiente, pero es acierto suyo el no caer en el histrionismo y la gesticulación fácil. Por su parte, Anya Taylor-Joy interpreta a Casey, encargada de encabezar a las tres jóvenes secuestradas, y, si bien su labor no desentona en absoluto con lo que la película le pide, sí que pierde al compararla con la de McAvoy, verdadero protagonista del film.

Shyamalan vuelve a sorprender con una original y descabellada propuesta, que parte de una muy interesante premisa (unas adolescentes secuestradas que intentan huir jugando con las diferentes personalidades del secuestrador) a la que, sin embargo, creo que se le podría haber sacado más partido y acaba resultando algo desaprovechada. La película tiene un potente primer tercio, pero a medida que pasa el metraje el guión pisa terrenos más convencionales y la cinta pierde fuerza. No obstante, la destreza y habilidad del director en el manejo de la cámara siguen intactas y compensan, al menos en parte, los fallos del guión. También son identificables ciertas señas de Shyamalan en la película, tales como el humor negro, su propio cameo o el giro sorpresa del final (uno de los más acertados de su filmografía).

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En definitiva, ‘Múltiple’ es una entretenida y eficaz película de suspense que cuenta con un entregadísimo James McAvoy y demuestra que Shyamalan continúa por el buen camino iniciado con su anterior película. Hará las delicias de los fans del género y del director.

Puntuación: 6/10

‘La La Land’, el precio de los sueños

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Apenas ha empezado el 2017 y ya tenemos la primera gran película del año. Damien Chazelle ya demostró sus dotes como director en ‘Whiplash‘, aplaudida adaptación de su propio corto homónimo. Dos años después presenta ‘La La Land‘, un maravilloso film que pretende ser una oda a los olvidados musicales clásicos de Hollywood.

La película comienza con un espectacular número musical que tiene como escenario un atasco cualquiera de los tantos que se producen a diario en Los Ángeles. El propio Chazelle ha declarado que tuvo muchas dudas sobre si incluir o no esta secuencia como apertura de la película, ya que es independiente de la historia narrada en la misma. Finalmente, acabó apostando por ella y ha resultado ser uno de los aciertos de la misma.

Tras dicho número se nos presenta a Mia, el personaje de Emma Stone, quien tiene en dicho atasco el primer encontronazo con Sebastian, interpretado por Ryan Gosling. Mia es una de las numerosas jóvenes que todos los años acuden a Los Ángeles con el sueño de hacerse un hueco en la industria cinematográfica y triunfar como actriz. Mientras espera su oportunidad, trabaja como camarera en la cafetería de unos estudios de cine y acude múltiples audiciones, todas ellas fallidas. Sebastian, por su parte, es un pianista de jazz que sueña con devolverle al género la gloria que tuvo en el pasado, pero que se ve a sí mismo trabajando en un restaurante tocando canciones que detesta. En un determinado momento, sus caminos se vuelven a cruzar y acaban enamorándose el uno del otro.

Hasta este punto todo se muestra como una especie de bello “cuento de hadas” en el que todo es optimista y festivo, pero la película no trata solo de dos soñadores perdidos en una inmensa ciudad que se encuentran el uno al otro. Si se hubiese quedado tan solo en eso, se hubiera quedado a medio camino de la obra que acaba siendo. A Chazelle, autor también del guión, le interesa contar cómo la consecución de sus respectivos sueños (el de triunfar como actriz de Mia y el de ser el dueño de un local de jazz de Sebastian) tiene un precio, poniendo a la pareja ante un dilema.

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Damien Chazelle y Justin Hurwitz llevaban siete años buscando financiación e intentando sacar adelante el proyecto, pero las productoras les exigían realizar una serie de cambios al guión con los que ellos no estaban de acuerdo a cambio de dar luz verde al proyecto con un modesto presupuesto de un millón de dólares. Tras el éxito de ‘Whiplash’ ambos gozaron de mayor prestigio y no tuvieron problemas para sacar adelante el proyecto. 

Hay numerosos factores que hacen de la película el éxito que es, pero el gran artífice de todo esto es Damien Chazelle, quien con tan solo 32 años se corona como uno de los mejores directores de la actualidad. Por su parte, Justin Hurwitz compone una magnífica banda sonora con unas canciones llenas de vitalidad y que están acompañadas de unas soberbias coreografías orquestadas por Mandy Moore. A todo ello se une la colorista fotografía de Linus Sandgren, dotando a la estética de la película de un logrado efecto de fantasía y ensoñación.

En un principio, el papel de Mia iba a ser para Emma Watson, que acabó declinándolo al decantarse por otros proyectos, y el de Sebastian para Miles Teller, protagonista de la anterior película de Chazelle. Y no me quiero imaginar una realidad alternativa en la que los protagonistas no fuesen Emma Stone y Ryan Gosling, pues ambos parecen haber nacidos para interpretar a Mia y Sebastian. La química entre ellos es innegable; es algo que ya se ha podido apreciar anteriormente en películas como ‘Crazy Stupid Love‘ o ‘Gangster Squad‘. Pero es que, además, esta vez lo han dado todo para ponerse en la piel de los personajes. Ambos pasaron meses tomando cursos de canto y baile y ensayando las coreografías. Y, por si esto fuera poco, Gosling aprendió a tocar el piano y es él el que realmente toca las teclas en la película.

Entre todos crean unas escenas que tardarán en borrarse de nuestra mente: la ya citada secuencia inicial a ritmo de ‘Another Day of Sun‘, el baile de claquet de ‘A Lovely Night‘ en las colinas de Hollywood, Ryan Gosling cantando ‘City of Stars‘ en el muelle de Venice o su antológico final. Un ejemplo de síndrome de Stendhal cinematográfico.

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En definitiva, ‘La La Land’ es un maravilloso musical cuyo visionado resulta una auténtica delicia. Una cálida historia de amor, una enérgica dirección, dos actores en estado de gracia, canciones repletas de vitalidad y un toque de melancolía conforman esta extraordinaria película cuya resaca resulta tan agria como dulce.

Puntuación: 9/10

‘Assassin’s Creed’, una buena adaptación y una mala película

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La compañía francesa Ubisoft lanzó en el 2007 el videojuego ‘Assassin’s Creed‘, el cual se convirtió rápidamente en uno de los más vendidos de aquel año. La monotonía de las misiones provocó que el juego acabase resultando algo repetitivo, pero el envidiable aspecto técnico del que hacía gala cautivó a muchos jugadores. En el 2009 se lanzó una segunda parte mucho más pulida y que, esta vez sí, recibió la aprobación de crítica y público, siendo uno de los títulos más queridos de la pasada generación. Dadas sus millonarias ventas, Ubisoft ha explotado la saga desde entonces con una entrega anual, lo que ha acabado perjudicando tanto a la calidad como a las ventas de la franquicia. Es por ello que el año pasado la compañía decidió darle un respiro y anunció que no lanzarían un nuevo título hasta el 2017. Sin embargo, no iban a dejar escapar la oportunidad de seguir exprimiendo su particular gallina de los huevos de oro, anunciando la producción de una película basada en la saga.

En los videojuegos nos ponemos en la piel de distintos protagonistas, los cuales acceden a los recuerdos de sus antepasados y reviven sus aventuras gracias al Animus, una tecnología revolucionaria. Los personajes que encarnamos pertenecen al credo de los Assassins, encargados de enfrentarse a los Templarios en distintos períodos históricos, tales como las cruzadas o la Revolución Francesa. Semejante argumento tenía mucho potencial para ser adaptado a la gran pantalla: una lucha de asesinos contra templarios y una mezcla entre realidad y una atractiva época histórica. Desgraciadamente, las películas basadas en videojuegos tenían unos antecedentes que no hacían presagiar nada bueno, siendo ‘Silent Hill‘ el único caso de una adaptación fidedigna con un resultado aceptable. Sin embargo, el proyecto cobró adeptos con el anuncio de que Michael Fassbender iba a ser el protagonista principal. Él ha sido desde el primer momento el gran impulsor de la película, ejerciendo también de productor y trayendo a Justin Kurzel de director, con el que ya había coincidido en ‘Macbeth‘. A Fassbender le acompaña un reparto de alto calibre: Marion Cotillard, Jeremy Irons, Charlotte Rampling y Brendan Gleeson. Esto, unido a un presupuesto de 150 millones de dólares, convertía a la película en la destinada a poner fin a la maldición de las adaptaciones cinematográficas de videojuegos. Desgraciadamente, no ha acabado siendo así.

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El argumento de los videojuegos es bastante sencillo, por eso es difícil de entender el porqué de una serie de toma de decisiones en el libreto de Adam Cooper, Bill Collage y Michael Lesslieque que hacen de la trama un batiburrillo narrativo en el que en ocasiones no se sabe muy bien qué es lo que está ocurriendo en pantalla, empañando y de qué manera el resultado final de la cinta.

Por otra parte, el período histórico en el que se sitúan los videojuegos siempre ha sido gran parte del atractivo de los mismos, ya que nos permiten vivir contextos muy diferentes y conocer a personajes ilustres de la época. En los videojuegos, casi toda la historia transcurre en dichos períodos históricos, reservándose el presente a momentos puntuales. En cambio, la historia de la película se desarrolla principalmente en el presente, algo comprensible desde el punto de vista económico, pero que le resta bastante atractivo al film.

Michael Fassbender asume de forma convincente un doble papel y hace todo lo posible por dotar de carisma y personalidad a ambos personajes. Sin embargo, todos los demás implicados parecen estar bastante perdidos en sus papeles y sus personajes resultan un tanto desdibujados e insulsos, sin que lleguen a provocarnos en ningún momento cualquier atisbo de empatía.

Donde no se le puede poner pegas a la película es en el esfuerzo que han puesto sus responsables por contentar a los fans del videojuego. Aquí encontraremos el salto de fe, la hoja oculta de los asesinos, las persecuciones haciendo uso del parkour… Numerosos guiños que los jugadores sabrán apreciar.

Otro de los aspectos que no se puede criticar es su aspecto técnico. Justin Kurzel, al igual que ya hizo en ‘Macbeth’, dota a la película de una enorme fuerza visual y se aprecia el empeño que se ha puesto en dotar de credibilidad a todo lo que acontece en el período histórico de la Santa Inquisición. Todo está planeado para que el clima visual sea espectacular, pero el film carece de ritmo y presenta una serie de dolencias narrativas que acaban hundiéndolo.

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En definitiva, ‘Assassin’s Creed’ puede que sea la mejor adaptación cinematográfica de un videojuego jamás realizada, pero todo el empeño puesto en trasladar el mundo de la saga a la gran pantalla resulta en vano, pues lo que nos encontramos es una cinta espectacular visualmente, pero carente de ritmo y con numerosas dolencias narrativas. Una buena adaptación, pero una mala película.

Puntuación: 3/10