‘You were never really here’, demonios internos y externos

Joe, ex-marine reconvertido en sicario especializado en liberar mujeres esclavizadas y explotadas sexualmente, recibe el encargo de rescatar a la hija de un político, hecho que desencadenará una espiral de violencia y brutales consecuencias.

Su desaliñado aspecto y cuerpo lleno de cicatrices reflejan a un ser roto, y es que sus traumas infantiles y experiencias durante la guerra le han convertido en un hombre herido, taciturno e asilado de la sociedad que vende sus servicios al mejor postor, encontrando en la violencia la única manera de refugiarse del sufrimiento y desquitarse de la carga que sufre a diario. La fractura del alma de Joe es tan profunda que le impide llevar una vida corriente, y hasta la más banal de las situaciones le rompe por dentro, como se evidencia en la escena en la que un grupo de chicas le piden que les haga una foto, lo cual desata un doloroso recuerdo, otro más, en su enfermiza mente.

Mientras que muchas películas optan por desvelar el pasado traumático del protagonista en los primeros compases, se opta aquí por mostrarlos con una inusual calma, desvelando lo justo al espectador para que sea él mismo quien vaya uniendo las piezas de este febril puzzle.

Joaquin Phoenix, acostumbrado ya a ponerse en la piel de personajes complicados, realiza una portentosa interpretación que logra hacer creíble la psicopatía del protagonista y su lucha, que en ocasiones tiene que ver más con sus demonios internos que con los externos que pueblan el relato.

Hay películas que no son aptas para todo tipo de público y ‘You were never really here’ es un buen ejemplo de ello.

Rodada sin apenas diálogos, son las imágenes y la música las encargadas de plasmar la crudeza del relato. Una puesta en escena alejada de lo habitual, que pasa de mostrar la violencia de manera gráfica y cruda en una escena a dejarla fuera de plano en la siguiente y juega con la psicopatía del protagonista para fundir lo real con lo onírico, recreando de este modo la cruda atmósfera en la que está sumido el personaje, amartillada a ritmo de música electrónica por cortesía de Johnny Greenwood (guitarrista del grupo Radiohead) o sumergiéndola en el más absoluto silencio.

Esta dualidad (ruido vs silencio, violencia gráfica vs fuera de plano, realidad vs alucinaciones) también está presente en el carácter de Joe, alguien capaz de encargarse de los cuidados de su anciana madre durante el día y de asesinar proxenetas a golpe de martillo por la noche (redención vs condena), así como en uno de los temas fundamentales del film: la insignificancia de vivir en este mundo. Un tema que, por el devenir de la historia, la película afronta con muchos claroscuros y es que, aun cuando le otorga a Joe un motivo para mantenerse con vida, se lo arrebata después para devolverlo al estado de verse resignado a dejarse morir. Sin embargo, al final del día, o, mejor dicho, al comienzo de él, sigue presente porque “hace un día estupendo“.

En definitiva, ‘You were never really here’ se aleja del típico relato de justiciero urbano, siendo una película que te entra a la fuerza a base de violentos golpes, turbia atmósfera y una portentosa actuación de Joaquin Phoenix.

Puntuación: 7/10

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