‘Kingsman: El círculo de oro’, más es menos

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Matthew Vaughn, una vez dejó el mando de ‘X-Men: Días del futuro pasado’ a Bryan Singer, se puso manos a la obra con la adaptación del cómic ‘Kingsman: Servicio secreto‘ de Mark Millar y Dave Gibbons, en lo que resultó una de las cintas de acción más frescas y salvajes de los últimos años, una especie de película de James Bond muy pasada de rosca.

Tres años después estrena su secuela, ‘Kingsman: El círculo de oro‘, película que mantiene el tono de la anterior y amplia su universo, pero que adolece del factor de sorpresa con el que contaba aquélla.

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La película comienza con la destrucción de la agencia secreta Kingsman, recurso ya visto en multitud de películas de este tipo, dejando a los protagonistas supervivientes con la misión de averiguar quién se encuentra detrás de dicho ataque. En el proceso descubren otra organización de espías, llamada Statesman, paralela a Kingsman pero ubicada en Estados Unidos. Ambas organizaciones unirán sus esfuerzos para luchar contra los responsables del ataque, cuyos planes no se detienen ahí.

En esta entrega se introducen una serie de personajes nuevos, interpretados por actores de la talla de Julianne Moore, Jeff Bridges, Channing Tatum, Halle Berry o Pedro Pascal, componiendo un reparto estelar. También volvemos a ver a numerosos personajes de la primera entrega, entre ellos a Harry, una resurrección que debería haber supuesto una sorpresa para el espectador tal y como deseaba Matthew Vaughn, pero que tanto tráilers como pósters arruinaron desde que vieron la luz hace meses.

Así mismo, muchos de los elementos del anterior film siguen presentes en esta secuela, tales como el humor absurdo (ojo a todo lo que rodea el cameo de Elton John), las vertiginosas escenas de acción o la violencia explícita de las mismas. Sin embargo, se aprecia cierta dejadez que no se vislumbraba en la primera entrega, como si los chistes estuviesen menos elaborados y no se hubiese intentado recrear una escena de acción tan icónica como la de la iglesia de la primera entrega.

Lo que no se le puede negar es que no logre su objetivo, que en una película de este calibre no es otro que entretener. A ello ayuda un ritmo endiablado, a pesar de que se vea algo afectado por un metraje excesivo, el carisma de sus personajes y la labor de su elenco. Sin embargo, el resultado final no deja de ser una simpática y entretenida cinta con una historia intrascendente y que acaba pagando sus excesos y descuidos. Algo que, teniendo en cuenta quién es su director y la calidad de la anterior entrega, no deja de ser decepcionante.

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En definitiva, ‘Kingsman: El círculo de oro’ es una digna secuela pero que queda por detrás de su predecesora. Si bien resulta muy entretenida, su apuesta por la acción y el humor gamberro, dejando de lado historia y personajes, no acaba de sentarle del todo bien.

Puntuación: 5/10

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’A Ghost Story’, el edén vs la vida pasada

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Cuatro años después de ‘Ain’t Them Bodies Saints‘, el director David Lowery y los actores Casey Affleck y Rooney Mara vuelven a unir sus fuerzas en esta arriesgada cinta de cine independiente que tan buenas críticas cosechó en la última edición del Festival de Sundance.

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La historia nos presenta a C, un músico cuya carrera no está pasando por su mejor momento, y a su pareja M. Ambos viven en una casa suburbana de una población rural estadounidense, que M desea abandonar para mudarse, pese a la reticencia de su marido. Un día, C sufre accidente de tráfico del que no consigue salir con vida, pero su espíritu, una vez está el cadáver en el hospital cubierto por una sábana blanca, vuelve en sí y decide regresar a la casa que ambos compartían.

El director mexicano Guillermo del Toro una vez dijo que toda película se compone a la vez de tres películas: la que el estudio desea producir, la que el director desea rodar y la que el público quiere ver. Mi principal problema con ‘A Ghost Story‘ es que la cinta que yo quería ver seguramente no sea la misma que Lowery quería dirigir. Por una parte, me fascina todo lo relacionado con la pareja protagonizada por Affleck y Mara, quienes apenas cuentan con minutos en pantalla, pero que necesitan de tan solo unas escasas escenas para reflejar la intimidad y el conflicto existente en la pareja, así como la impotencia del protagonista ante la imposibilidad de intervenir en el duelo de su pareja y cómo observa la vida que ella lleva una vez acepta la muerte de su amante. Sin embargo, me cuesta conectar con la película cuando se aleja de este escenario para adentrarse en el terreno del fantasma enclaustrado en dicho espacio junto a los sucesivos personajes que habitan dicha casa.

La forma cobra en esta película gran importancia, y pocas críticas se le pueden achacar al respecto, ya que todo en la cinta está muy cuidado: desde la apropiada banda sonora de Daniel Hart y la preciosa fotografía de Andrew Droz Palermo hasta el formato 1:33:1 con bordes redondeados, que no hace sino potenciar la sensación de claustrofobia y angustia del fantasma.

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En definitiva, ‘A Ghost Story’ es una cinta que no agradará a todo el mundo por su atípico planteamiento, pausado ritmo y escaso diálogo, pero que supone un triunfo del cine independiente por su elegancia, ambición temática y emotivo discurso, sin quedarse en ser solo en un bonito ejercicio de estilo. David Lowey ha venido a decirnos que los fantasmas existen, pero que no son cómo imaginábamos.

Puntuación: 6/10

Las 5 mejores películas estrenadas en España en lo que va de 2017

1. ‘La La Land’

Difícil no rendirse a los encantos de la propuesta orquestada por Damien Chazelle. Preciosa puesta en escena rozando el Síndrome de Stendhal acompañada por una soberbia banda sonora y dos actores en estado de gracia que ha logrado recuperar del olvido y volver a poner de moda el género musical. Si no sales del cine tocado, es que no has entendido nada.

Puntuación: 9/10

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2. ‘Guardianes de la galaxia Vol. 2’

James Gunn repite tras las cámaras después del éxito cosechado con la primera entrega con una secuela que supera en todos los aspectos a su antecesora. Ingeniosa y divertida desde el primer hasta el último minuto, se ha convertido en una de las mejores películas del Universo Marvel.

Puntuación: 8/10

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3. ‘Toni Erdmann’

Maren Ade consigue un pequeño milagro con esta comedia dramática alemana de casi tres horas de duración. Arriesgada e insólita cinta que cuenta con uno de los personajes más conmovedores y hilarantes que nos ha dejado el cine en los últimos años.

Puntuación: 7,5/10

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4. ‘Manchester frente al mar’

Desgarrador drama sobre un hombre que se ve obligado a regresar a su pueblo natal tras la muerte de su hermano y enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a huir del lugar en el que se crió. Ganadora de dos Oscar, mejor actor (Casey Affleck) y guión original, que no son casualidad.

Puntuación: 7/10

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5. ‘Logan’

Tercera película individual de Lobezno y última protagonizada por Hugh Jackman. Inspirado en el cómic ‘Old Man Logan’ y presentando a un Logan hundido y sin rumbo, este western moderno por fin hace justicia al personaje.

Puntuación: 7/10

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‘Manchester by the Sea’, dolor frente al mar

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La carrera cinematográfica de Kenneth Lonergan ha sido un tanto peculiar. Empezó por todo lo alto en el año 2000 con ‘Puedes contar conmigo‘, obteniendo buenas críticas y una nominación al Oscar por su guión, pero su siguiente película, ‘Margaret‘, se vio envuelta en una complicada postproducción y tuvieron que pasar seis años desde la finalización del rodaje hasta su estreno. Ahora vuelve con ‘Manchester by the Sea‘, melodrama familiar con toques de cine independiente nominado a seis Oscar, incluyendo mejor película y director.

La historia nos presenta a Lee Chandler, fontanero que lleva una infeliz existencia en Boston: apenas tiene trato con sus clientes, no muestra interés por ninguna mujer y se pasa las noches bebiendo a solas en un bar. Una mañana recibe una inesperada llamada del hospital informándole de que su hermano Joe ha sido ingresado, de modo que conduce rápidamente de vuelta a su pueblo natal, pero, al llegar, se encuentra con que Joe ya ha fallecido. Una vez allí, se encarga del testamento de su hermano y descubre que ha sido asignado como tutor de Patrick, su sobrino, del que deberá hacerse cargo en tan difícil situación. Sin embargo, Lee se muestra incapaz de sobrellevar dicha carga debido a cierto trágico suceso de su pasado.

La película, con una sencilla pero efectiva puesta en escena, nos muestra un desgarrador y conmovedor relato cocido a fuego lento en el que el protagonista, un hombre roto, paralizado por la culpa y abandonado a la vida, se ve obligado a regresar a su Manchester natal y hacer frente a su dramático pasado. Con semejante historia, hubiese sido fácil tirar de sentimentalismo y buscar la lágrima fácil, pero uno de los aciertos de la película es hacer precisamente justo lo contrario. La tragedia se camufla con bromas, los eventos dramáticos se muestran de manera cruda, y el dolor se observa en los pequeños detalles (sirva como ejemplo la escena de Patrick ante las fotografías de su tío).

La sensación de impotencia no saber cómo actuar en determinadas situaciones, las diferentes formas de enfrentarse a la pérdida (ya sea a base de puñetazos en un bar o de mantener en funcionamiento un barco), la certeza de que hay heridas que no se cerrarán jamás, el ligero pero siempre presente atisbo de esperanza, el sentimiento de culpa aun sin estar seguro de si realmente se pudo hacer algo para evitar el transcurso de los acontecimientos; todo está presente en esta estremecedora y conmovedora película en la que también hay lugar para la ternura y el humor.

Casi todo el peso de la cinta recae en hombros de Casey Affleck, actor que hasta ahora había mostrado su mejor cara en ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford‘, pero que aquí da un paso más reflejando el vacío existencial del protagonista a través de una contenida y excelente interpretación. Sentimos en todo momento su impotencia, dolor y lucha interior ante la situación que tiene delante, sin caer en ningún momento en excesos melodramáticos. Junto a él se encuentran un sorprendente Lucas Hedges dando vida a Patrick, el siempre solvente Kyle Chandler como Joe y una inconmensurable Michelle Williams interpretando a la ex-mujer de Lee, quien apenas necesita un par de escenas para desplegar su enorme talento.

Además de la puesta en escena y las actuaciones, la peculiar belleza del pequeño pueblo costero en el que tiene lugar la historia y la bonita banda sonora de Lesley Barber ayudan a dotar a la cinta de ese clima de melancolía y tristeza que la rodea.

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En definitiva,  en ‘Manchester by the Sea’ contención y sutileza se dan la mano para crear un pausado y desgarrador drama que te sumerge en la desolación de su protagonista. Una película en la que las risas duelen y las lágrimas queman. Tan cruel como honesta.

Puntuación: 7/10

‘La La Land’, el precio de los sueños

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Apenas ha empezado el 2017 y ya tenemos la primera gran película del año. Damien Chazelle ya demostró sus dotes como director en ‘Whiplash‘, aplaudida adaptación de su propio corto homónimo. Dos años después presenta ‘La La Land‘, un maravilloso film que pretende ser una oda a los olvidados musicales clásicos de Hollywood.

La película comienza con un espectacular número musical que tiene como escenario un atasco cualquiera de los tantos que se producen a diario en Los Ángeles. El propio Chazelle ha declarado que tuvo muchas dudas sobre si incluir o no esta secuencia como apertura de la película, ya que es independiente de la historia narrada en la misma. Finalmente, acabó apostando por ella y ha resultado ser uno de los aciertos de la misma.

Tras dicho número se nos presenta a Mia, el personaje de Emma Stone, quien tiene en dicho atasco el primer encontronazo con Sebastian, interpretado por Ryan Gosling. Mia es una de las numerosas jóvenes que todos los años acuden a Los Ángeles con el sueño de hacerse un hueco en la industria cinematográfica y triunfar como actriz. Mientras espera su oportunidad, trabaja como camarera en la cafetería de unos estudios de cine y acude múltiples audiciones, todas ellas fallidas. Sebastian, por su parte, es un pianista de jazz que sueña con devolverle al género la gloria que tuvo en el pasado, pero que se ve a sí mismo trabajando en un restaurante tocando canciones que detesta. En un determinado momento, sus caminos se vuelven a cruzar y acaban enamorándose el uno del otro.

Hasta este punto todo se muestra como una especie de bello “cuento de hadas” en el que todo es optimista y festivo, pero la película no trata solo de dos soñadores perdidos en una inmensa ciudad que se encuentran el uno al otro. Si se hubiese quedado tan solo en eso, se hubiera quedado a medio camino de la obra que acaba siendo. A Chazelle, autor también del guión, le interesa contar cómo la consecución de sus respectivos sueños (el de triunfar como actriz de Mia y el de ser el dueño de un local de jazz de Sebastian) tiene un precio, poniendo a la pareja ante un dilema.

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Damien Chazelle y Justin Hurwitz llevaban siete años buscando financiación e intentando sacar adelante el proyecto, pero las productoras les exigían realizar una serie de cambios al guión con los que ellos no estaban de acuerdo a cambio de dar luz verde al proyecto con un modesto presupuesto de un millón de dólares. Tras el éxito de ‘Whiplash’ ambos gozaron de mayor prestigio y no tuvieron problemas para sacar adelante el proyecto. 

Hay numerosos factores que hacen de la película el éxito que es, pero el gran artífice de todo esto es Damien Chazelle, quien con tan solo 32 años se corona como uno de los mejores directores de la actualidad. Por su parte, Justin Hurwitz compone una magnífica banda sonora con unas canciones llenas de vitalidad y que están acompañadas de unas soberbias coreografías orquestadas por Mandy Moore. A todo ello se une la colorista fotografía de Linus Sandgren, dotando a la estética de la película de un logrado efecto de fantasía y ensoñación.

En un principio, el papel de Mia iba a ser para Emma Watson, que acabó declinándolo al decantarse por otros proyectos, y el de Sebastian para Miles Teller, protagonista de la anterior película de Chazelle. Y no me quiero imaginar una realidad alternativa en la que los protagonistas no fuesen Emma Stone y Ryan Gosling, pues ambos parecen haber nacidos para interpretar a Mia y Sebastian. La química entre ellos es innegable; es algo que ya se ha podido apreciar anteriormente en películas como ‘Crazy Stupid Love‘ o ‘Gangster Squad‘. Pero es que, además, esta vez lo han dado todo para ponerse en la piel de los personajes. Ambos pasaron meses tomando cursos de canto y baile y ensayando las coreografías. Y, por si esto fuera poco, Gosling aprendió a tocar el piano y es él el que realmente toca las teclas en la película.

Entre todos crean unas escenas que tardarán en borrarse de nuestra mente: la ya citada secuencia inicial a ritmo de ‘Another Day of Sun‘, el baile de claquet de ‘A Lovely Night‘ en las colinas de Hollywood, Ryan Gosling cantando ‘City of Stars‘ en el muelle de Venice o su antológico final. Un ejemplo de síndrome de Stendhal cinematográfico.

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En definitiva, ‘La La Land’ es un maravilloso musical cuyo visionado resulta una auténtica delicia. Una cálida historia de amor, una enérgica dirección, dos actores en estado de gracia, canciones repletas de vitalidad y un toque de melancolía conforman esta extraordinaria película cuya resaca resulta tan agria como dulce.

Puntuación: 9/10