‘La llegada’, la inevitable pérdida

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Denis Villeneuve es un director que se atreve con todo. En su filmografía se encuentran títulos tan diversos como ‘Incendies’, road movie sobre una intriga familiar con la Guerra de Líbano de fondo, ’Enemy’, drama psicológico sobre un profesor que lleva una vida monótona hasta que un día descubre que tiene un doble, ‘Prisioneros’, thriller sobre un padre que decide actuar por su cuenta ante el secuestro de su hija pequeña, o ‘Sicario’, dura crónica sobre la lucha contra las drogas en la zona fronteriza entre Estados Unidos y México. En esta ocasión, el director canadiense se pasa a la ciencia-ficción y rueda la mejor película del género de los últimos años.

La llegada’ cuenta con un guión de Eric Heisserer basado en el premiado relato ‘La historia de tu vida’ de Ted Chiang. La historia se desarrolla a partir de la repentina llegada de unos alienígenas a nuestro planeta, ante lo cual el Gobierno estadounidense contrata a la lingüista Louis Banks, interpretada por una soberbia Amy Adams, para averiguar si vienen en son de paz o si suponen una amenaza a nuestra especie. Louis afronta la difícil tarea de intentar comunicarse con los extraterrestres, cuyo lenguaje difiere mucho del nuestro. Para ello contará con la ayuda del matemático Ian Donnelly, interpretado por Jeremy Renner.

La película dista mucho de la típica cinta del género, ya que aquí la acción y las batallas dejan paso a una exploración sobre cómo el lenguaje determina la manera en la que vemos el mundo. Sin embargo, el film no es ningún tratado sobre lingüística, siendo el vínculo de una madre con su hija fallecida el verdadero núcleo del argumento. Es más, la llegada de los alienígenas es tan solo el punto de partida para el desarrollo de la historia, siendo ésta un insólito relato con elementos de ciencia-ficción cuya vertiente emocional engulle todo lo demás.

Amy Adams realiza la interpretación de su vida. Ella es el corazón de la película, su actuación resulta vital para creernos lo que le ocurre a su personaje y asimilar que esto no va realmente sobre extraterrestres, sino sobre cómo su llegada afecta a la humanidad. Su interpretación es soberbia, exponiendo con acierto tanto la fragilidad de su personaje y sus dudas como su determinación y valentía.

A ello se suma la excelente dirección de Villeneuve, teniendo siempre claro lo que quiere contar y la forma en que quiere contarlo, la magnífica fotografía de Bradford Young y el buen hacer en la banda sonora de Jóhann Jóhansson, creando entre todos ellos un espectáculo visual con una lograda sensación de agobiante calma.

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Spoilers

La secuencia inicial está acompañada por la preciosa melodía ‘On the nature of daylight’ de Max Richter y nos muestra la vida de la hija de Louis, desde su infancia hasta su prematura muerte. Dicha escena la asimilamos como un prólogo a lo que sucede después; un hecho con el que la protagonista tiene que vivir el resto de vida y con el que lidia durante la estancia de los alienígenas en nuestro planeta. La secuencia final del film, nuevamente acompañada por la melodía de Richter, nos revela que Louis no tenía en realidad ninguna hija a la llegada de los alienígenas y que su nacimiento y muerte tiene lugar tras su huida, siendo los “recuerdos” de la protagonista no en realidad tales. Louis no reconoce quién es la niña a la que ve en esos “recuerdos” hasta que es consciente de que es la hija que tendrá en el futuro, fruto del amor surgido con Ian, y se enfrenta al terrible conocimiento de saber que vivirá amándola y terminará perdiéndola, incapaz de hacer nada para evitarlo. Sin embargo, decide asumirlo, por lo que en el final dice “A pesar de conocer el viaje y saber cómo terminará, lo celebro y le doy la bienvenida a cada momento“.

Los extraterrestres no perciben el tiempo como los humanos, que solo percibimos el presente, y son capaces de vislumbrar que en 3.000 años necesitarán nuestra ayuda, por lo que acuden a nuestro planeta a ofrecernos un regalo, que resulta ser su lenguaje. A pesar de que los humanos temen que el motivo detrás de su llegada no sea otro que el de aniquilarnos y que los gobiernos perciben dicho regalo como un arma, su presencia en la Tierra responde únicamente a la intención de ofrecernos su lenguaje, el cual nos permitirá percibir la dimensión temporal de la misma manera que ellos. Hay estudios que muestran que aprender un idioma altera la forma de funcionar del cerebro y el modo en que se ven las cosas, y Louis, al sumergirse en el idioma de los heptápodos, usa dicha habilidad de “manipular” el tiempo y lograr que el comandante chino colabore con el objetivo de evitar la guerra. Por otra parte, la llegada de los alienígenas simboliza también el temor que sentimos ante el encuentro de lo desconocido, que no es otra cosa que nuestro propio futuro, y nos plantea la pregunta de si, aun en caso de conocerlo, haríamos algo para cambiarlo.

Mucho se ha hablado del giro de guión final y del flashback que resulta ser un flashforward, pero esto no es del todo cierto. Por ejemplo, en el último capítulo de la tercera temporada de “Perdidos” ocurre eso mismo con el ya famoso “We have to go back”; pensamos que estamos viendo un flashback, al igual que ocurría en todos los capítulos de la serie, cuando en realidad era un flashforward que sucedía una vez habían abandonado la isla. Sin embargo, en “La llegada” no sucede exactamente esto, ya que la película no sigue una historia lineal como tal, siendo ésta un palíndromo temporal. Un palíndromo temporal es una palabra que se puede leer igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Que la hija de la protagonista se llame Hannah, que es un palíndromo, no es ninguna casualidad.

Fin de spoilers

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En definitiva, ‘La llegada’ es una intimista película que nos habla del amor, el miedo y la pérdida como pocas veces se ha hecho. La mejor película de 2016 y una obra cumbre del género.

Puntuación: 9/10

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‘Animales nocturnos’, la desolación del romanticismo

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Tom Ford, aclamado diseñador de moda, escribe y dirige la que es su segunda película tras la sobresaliente ‘Un hombre soltero’. Y, al igual que ocurría con su anterior película, adapta un material ajeno, tratándose en esta ocasión de la novela ‘Tres noches’ de Austin Wright.

La película cuenta con dos tramas. Por un lado, la protagonizada por Amy Adams y, por otro lado, la encabezada por Jake Gyllenhaal. Ambas historias se entremezclan en el film, sin que esto llegue a resultar confuso al estar ambas muy bien diferenciadas.

La primera trama nos presenta a Susan Morrow, el personaje interpretado por Amy Adams. Susan es una artista que, a pesar de gozar de éxito profesional, no parece estar conforme con la vida que lleva, ya que ni su casa en las colinas de Hollywood, ni las lujosas fiestas a las que asiste, ni su actual matrimonio consiguen evitar que se sienta vacía y, en última instancia, infeliz. Una mañana recibe un inesperado paquete, que resulta ser el manuscrito de una novela escrita por su primer marido, Edward Sheffield, interpretado por Jake Gyllenhaal. La novela está dedicada a ella y, junto al manuscrito, se encuentra una nota en la que Edward le pide a Susan que lo lea, dado que ella fue siempre su mejor crítica. Ésta, conforme avanza en la narración, se sumerge cada vez más en la novela.

La segunda trama, correspondiente a la historia de la novela, nos introduce a Tony Hastings, interpretado nuevamente por Jake Gyllenhaal, quien emprende un viaje junto a su mujer e hija. Durante el transcurso del mismo, son embestidos en una carretera de Texas en plena noche por unos jóvenes violentos. Obligado a detenerse, Tony observa con impotencia cómo los jóvenes raptan a su mujer e hija y huyen con ellas en coche.

Tom Ford se consagra con esta película como un director con un exquisito gusto estético, dotando a las imágenes de una tremenda belleza y poderosa fuerza visual. Por otra parte, el uso del color parece ya una de sus señas de identidad, siendo el rojo una presencia constante a lo largo de la cinta, simbolizando la violencia y pasión que rodea a ambos relatos.

Otro de los elementos que juega un papel importante es la banda sonora a cargo de Abel Korzeniowski, quien repite con el director tras ‘Un hombre soltero’, acompañando de manera magistral a la elegancia de las imágenes y acentuando su dramatismo.

Cabe destacar la labor actoral de todos los implicados, sobresaliendo una impresionante Amy Adams en el papel de Susan, quien tiene todas las papeletas para estar entre las nominaciones de este año a mejor actriz en los Oscars. Su interpretación resulta de vital importancia para el film, pues a través de ella contemplamos la turbación que le provoca la lectura de la novela. Por su parte, Jake Gyllenhaal realiza una gran interpretación en ambos roles, tanto el de Edward como el de Tony, llegando a sentirnos identificados con el desasosiego sufrido por sus personajes ante todo lo que les acontece. Les acompañan Aaron Taylor-Johnson como el líder de los jóvenes que secuestran a la mujer e hija de Tony y Michael Shannon como el shérif encargado de su búsqueda, ambos plenamente entregados a sus papeles. La película cuenta también con Michael Sheen y Laura Linney, si bien sus papeles resultan meramente anecdóticos por su escaso tiempo en pantalla.

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Spoilers

A través de los flashbacks observamos cómo era la relación de Susan y Edward. Ella, a pesar de quererle, no podía evitar sentir que era una persona débil, al confundir su sensibilidad con falta de fortaleza, por lo que decide abandonarle y abortar el hijo que iban a tener juntos. 

Edward, años después, escribe una novela y se la envía a Susan para que la lea. En esa novela asistimos a cómo un personaje, interpretado por el mismo Edward en la mente de Susan, pierde a su pareja e hija, siendo éstas raptadas y asesinadas a manos de unos violentos jóvenes. Edward escribe esa historia y le envía el manuscrito a su ex-mujer para hacerle ver que es exactamente como se sintió él tras la ruptura y el aborto, como si alguien le hubiese arrebatado a ambas de manera violenta, siendo las protagonistas de la novela proyecciones del propio Edward sobre Susan y la hija que hubiesen podido tener juntos.

Susan, al leer el relato, queda atrapada por el mismo y le acaba afectando emocionalmente. Al finalizarlo, decide escribir a su ex-marido para quedar a cenar. Sin embargo, él no se presenta y Susan, tras una larga espera en el restaurante, acaba siendo finalmente consciente de lo que significaba realmente la novela y de que Edward no se va a presentar porque ya está todo dicho. Son sus propias decisiones las que han causado su infelicidad y la de su ex-marido. 

Es una película que se presta a numerosas interpretaciones, si bien yo comparto la aquí explicada por los numerosos paralelismos entre ambas historias, lo ocurrido en la relación entre Susan y Edward y lo vivido por Tony en el relato escrito por Edward.

Hay también una interpretación según la cual no existe realmente ningún Edward ya que, cuando Susan se lo menciona a su actual marido, éste no tiene conocimiento de que su mujer hubiese estado casada previamente. En otro momento, Susan mantiene una conversación con su ayudante sobre un cuadro que no recuerda haber comprado. Esto, unido al insomnio que padece Susan, podrían indicar que toda la historia de Tony ha sido, en realidad, inventada por ella. Si bien considero la primera interpretación más acertada, es cierto que esta segunda es totalmente válida.

Fin de spoilers

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En definitiva, ‘Animales nocturnos’ es una fascinante e hipnótica película de impecable diseño que se encuentra entre las mejores del año. Ficción dentro de la ficción, presenta dos relatos de brutal violencia y gélida tristeza. Tan disfrutable de ver como de reflexionar.

Puntuación: 8/10