‘Madre!’, una granada al espectador

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Darren Aronofsky nunca ha sido un director muy convencional y su obra, dados sus impulsos creativos, entraría en la categoría conocida como cine de autor. Se empezó a dar a conocer ya con su primera película, ‘Pi, fe en el caos‘, que le valió el premio a Mejor Director en el Festival de Sundance, alcanzando la fama mundial con su segundo film, ‘Réquiem por un sueño‘, hoy en día convertido en película de culto. Las primeras críticas le llegaron con ‘La fuente de la vida‘, que no contó con el beneplácito ni de la crítica ni de parte del público, aunque hubo numerosos espectadores que no dudaron en catalogarla en su momento como obra maestra inmediata. Volvió a complacer a crítica y público con sus dos siguientes películas, ‘El luchador‘ y ‘Cisne negro‘, alzándose la primera con el León de Oro en el Festival de Venecia y la última con la nominación a Mejor Película en los Oscars. Su primer fracaso, o al menos el más rotundo a día de hoy, es  ‘Noé‘, adaptación literal de la historia bíblica que defraudó a casi todo el mundo, si bien su recaudación en taquilla no se resintió en absoluto por las malas críticas.

Había mucha curiosidad por el rumbo que iba a tomar el director tras la acogida que tuvo por ‘Noé’, a lo que también contribuyó el secretismo con el que se mantuvo el rodaje de ‘Madre!‘ y las declaraciones del propio director antes del estreno en las que afirmaba que la gente había dejado de dirigirle la palabra después de haber visto la película y que su intención había sido “lanzar una granada a la cultura popular”. Pues bien, lo que ha hecho en realidad es lanzar una granada al espectador.

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Lo primero que hay que dejar claro es que ‘Madre!’ no es una película fácil de ver. Es algo que quedó patente desde su estreno en la pasada edición del Festival de Venecia, donde fue recibida con fuertes pitidos y abucheos (muchos dicen que fue la primera vez que se había escuchado algo semejante en Venecia). Su estreno en salas no fue mucho mejor, recibiendo la temida calificación F en Cinemascore, lo que hizo que director y estudio saliesen al paso declarando públicamente que eran plenamente conscientes de la película que habían hecho y que ya esperaban la polarización con la que fue recibida la cinta. Aquí hay que agradecer a Paramount que se hayan lanzado a financiar una película tan suicida desde el punto de vista comercial como puede ser ésta, más en estos últimos tiempos en los que los estudios cada vez arriesgan menos con sus proyectos.

El hecho de que no sea una película fácil de ver no es algo necesariamente malo, De hecho, en determinados casos es algo de agradecer, pero sí que puede echar para atrás a potenciales espectadores que vayan dispuestos a ver un thriller o película de terror al uso. Se dice que es una película de difícil visionado por lo extremo de su propuesta, su abrumador repertorio de metáforas, algunas más sutiles y logradas que otras, y por las variadas lecturas que se pueden extraer de la historia, exigiendo al espectador que esté prestando atención en todo momento a lo que ocurre en pantalla para intentar desgranarlo, lo que puede acabar resultando agotador.

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Desde el punto de vista técnico, no queda sino alabar la labor de Aronofsky, tanto por su claridad de ideas como por la forma de plasmarlas en pantalla, y es que su puesta en escena abusando de primeros planos consigue transmitir a la perfección el agobio y la indefensión a la que se ve sometida el personaje de Lawrence. Todo está muy cuidado en esta película, incluyendo el uso que se le da a la estructura de la propia casa para generar mayor confusión en el espectador. Es una cinta que merece la pena ser vista en pantalla grande si se quiere apreciar en su plenitud, pues esconde mucho más de lo que pueda parecer a juzgar por los tráilers.

No se queda atrás el trabajo de una formidable Jennifer Lawrence, sosteniendo la película prácticamente ella sola y que seguramente se encuentre ante el papel más complejo de su carrera, muy alejado a lo que nos venía acostumbrado últimamente, más cercano al cine de acción, y que demuestra gran coraje por su parte, ya que no muchas actrices de su estatus hubiesen aceptado un papel tan arriesgado como éste. A su lado se encuentra un siempre eficaz Javier Bardem, que en esta ocasión vuelve a demostrar que es un seguro contar con él en cualquier producción. A ambos los acompañan actores de gran nivel, entre los que se incluyen Ed Harris, Michelle Pfeiffer Domhnall Gleeson, todos ellos más que correctos en sus papeles.

Sin embargo, no todo funciona en la película, y el punto más débil de ella viene dado precisamente por su ambición, y es que intenta abarcar tanto y tantos géneros a la vez que en ocasiones no se tiene muy claro si lo que se está viendo es un drama familiar o una película de terror. Así mismo, lo que se muestra en pantalla es tan extremo que en determinados momentos puede llegar a parecer una comedia involuntaria.

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SPOILER

Como ya se ha mencionado anteriormente, es posible extraer varias lecturas sobre el significado de ‘Mother!’.

Según una primera lectura, la película no mostraría más que la relación existente entre el autor y su musa, interpretando Bardem al autor, un poeta en pleno bloqueo creativo, y Lawrence a su musa. Este matrimonio tradicional entre el autor y su musa aparece representado por el carácter egoísta del primero que, con el único fin de dar luz a su creación y satisfacer así a sus seguidores, le llevaría a exprimir a su musa, siendo tan solo el vehículo para tal fin y viéndose obligada a despojarse incluso de su corazón. Ya desde el principio aparecen numerosos detalles en los que se puede vislumbrar la dinámica de la relación y cómo él antepone las necesidades de sus seguidores a las de su mujer, como es el hecho de invitar a pasar la noche a un fan (Ed Harris) sin consultarle antes a ella o el no dudar en abandonar la cena que ella ha preparado para atender a la improvisada rueda de prensa que tiene lugar en el porche de la casa. También se establece, y no precisamente de manera muy sutil, el impacto que tienen estas terceras personas en la relación, quienes no dudan en invadir y destrozar el hogar que ambos comparten, ya sea pintando paredes o destruyendo sin contemplaciones el mobiliario. El principal problema de esta lectura es que resulta algo pobre dado que no es capaz de dar respuesta a muchos de los acontecimientos de la película.

De acuerdo a una segunda lectura, quizá la más obvia, ‘Madre!’ sería una particular interpretación de la Biblia, en la que Bardem interpretaría al mismísimo Dios (una pista a este respecto es que su personaje, Him, es el único que aparece con la primera letra en mayúscula en los títulos de crédito), creador de El Jardín del Edén, simbolizado por la casa en la que vive junto a Lawrence, que recibe la visita del primer hombre (Adán), al que daría vida Ed Harris, y de la primera mujer (Eva), encarnada por Michelle Pfeiffer. A pesar de la oposición por parte del personaje de Lawrence, ambos insisten en intentar acceder al despacho de Bardem y acaban destruyendo una piedra de cristal que simbolizaría la fruta prohibida. Posteriormente aparecen los hijos de ambos, Caín y Abel, derramando la primera sangre cuando uno de los hermanos asesina al otro. Tras este hecho, el personaje de Bardem logra superar su bloqueo creativo y culmina su obra, la cual cuenta con numerosos adeptos o fieles, llegando a crearse una especie de religión que no hace sino volver a desatar el caos y la guerra tras la aparente tranquilidad que parecía haberse apoderado de la casa. Tras haberse anunciado previamente que el personaje de Lawrence estaba embarazada, ésta da a luz al hijo de ambos, el hijo de Dios, en medio de la vorágine de violencia que se sucede en la casa. En una determinada secuencia, observamos cómo el bebé es robado de las manos de su madre para ser entregado por él a los fieles que tanto ansiaban verlo, quienes en pleno frenesí rompen el cuello del bebé para acabar devorándolo, en un claro guiño al pan y el vino como cuerpo y sangre de Cristo. Si bien son numerosas las pistas que indican que esta lectura sería la más apropiada, deja un importante cabo suelto: quién sería el personaje interpretado por Lawrence.

Existe una tercera lectura según la cual ‘Madre!’ no es sino una historia sobre la Madre Naturaleza, interpretada por Lawrence, y el modo en que el ser humano se relaciona con ella, siendo la Biblia tan solo un medio para darle estructura al film. Esta conclusión se puede extraer de lo expresado por el propio director: “Hay elementos totalmente bíblicos, pero es la estructura del filme lo que coge de la Biblia, usándola como un mecanismo para analizar cómo los humanos han vivido aquí en la Tierra“. Según esta visión, queda patente que Aronofsky no tiene en mucha estima al ser humano, al que acusa de  vivir en una sociedad enferma (guerras, fanatismo, trata de esclavos… casi todas las miserias de ser humano tienen cabida en pantalla) y superpoblada que no ha prestado ninguna atención o cuidado a su hogar, la madre Tierra, y cuyos excesos no han hecho sino maltratarla hasta el extremo.

FIN DEL SPOILER

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En definitiva, ‘Madre!’ es un bello ejercicio de estilo repleto de metáforas y variadas lecturas que no duda en provocar e irritar al espectador, al que le exige un gran nivel de atención durante todo el metraje si quiere disfrutar de todo lo que ofrece la película. Posiblemente sea la propuesta más valiente y arriesgada que se vaya a ver este año. Solo por ello, merece nuestro aplauso.

Puntuación: 7,5

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‘Passengers’, correcta space opera romántica

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Sony Pictures anunció a finales de 2014 la producción de ‘Passengers‘, siendo Morten Tyldum el elegido por la productora para ponerse detrás de las cámaras. Meses después, a mediados de 2015, se conoció que Jennifer Lawrence y Chris Pratt serían los protagonistas de la película.

El proyecto pasó por numerosas manos antes de que Sony diese luz verde al mismo, llegando a tener en un primer momento 35 millones de dólares de presupuesto y a Reese Witherspoon y Keanu Reeves de protagonistas. Sin embargo, Sony tenía en mente una cinta más ambiciosa, para la que querían a dos de los actores más cotizados del momento al frente. Esto supuso un aumento considerable de presupuesto respecto a lo inicialmente planeado, ascendiendo el sueldo de Lawrence a 20 millones, ocho más que lo cobrado por su compañero de reparto.

La historia nos sitúa en la nave espacial Avalon, encargada de llevar en estado de hibernación a cinco mil habitantes de la Tierra al planeta Homestead II. Sin embargo, algo sale mal y dos pasajeros despiertan noventa años antes de la llegada a dicho planeta.

El principal problema de la película es que, a pesar de contar con una premisa tan potente, nunca se molesta en explotarla ni en indagar en los dilemas éticos que plantea (no desvelaré nada para no revelar el primer giro de guión, aunque no queda claro hasta qué punto es un spoiler ya que la propia productora lo desveló como parte de la sinopsis cuando anunció el proyecto). En su lugar, decide relegarlo todo al carisma de sus dos protagonistas y centrarse en la historia romántica entre ambos, cayendo en lugares comunes y desperdiciando el atractivo de su planteamiento inicial. Y no es que lo que nos cuenta resulte tedioso y carezca de interés, a mí al menos me resultó muy entretenido, pero cuesta perdonarle su falta de valentía por no haber aspirado a más.

Otro de los problemas de la película es que va de más a menos. Tiene una enigmática primera en la que se plantea lo más interesante del film, una segunda en la que se explota el aspecto más romántico, y una tercera que, aparte de sentirse algo forzada y apresurada, roza el ridículo por la inverosimilitud de lo que vemos en pantalla.

A lo que no se le pueden poner pegas es al apartado de diseño de producción, cuidado hasta el más mínimo detalle y exhibiendo, junto a unos logrados efectos visuales, un espectáculo visual. Ello, unido a la labor de sus dos protagonistas, es lo que evita que la película se hunda.

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En definitiva, ‘Passengers’ no es una gran película ni será recordada en el futuro, pero sí que resulta un entretenimiento aceptable si te gusta el género y consigues perdonarle sus fallos. Una lástima que no le saque partido a su premisa inicial y se conforme con ser una agradable propuesta.

Puntuación: 5/10