‘Song to Song’, acertado cierre de etapa

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La carrera de Terrence Malick es una de las más inusuales que ha conocido Hollywood.

En apenas cinco años encadenó dos cintas que se convirtieron en películas de culto: ‘Malas tierras‘, aplaudida ópera prima, y ‘Días de cielo‘, por la que ganó el premio a Mejor director en el Festival de Cannes. Tras dichas películas, el director tejano se tomó un largo respiro y hubo que esperar nada menos que veinte largos años para el estreno de su siguiente trabajo, ‘La delgada línea roja‘, considerada por muchos como su mejor película hasta la fecha, y otros siete para ‘El nuevo mundo‘.

En 2011 se estrenó ‘El árbol de la vida‘, su obra más polémica hasta la fecha y que sin duda marcó un punto de inflexión en su carrera. La propuesta, tan arriesgada como ambiciosa, polarizó a crítica y público, calificada de obra maestra por unos y de estafa por otros, llegando a advertir determinados cines de las particularidades de la cinta ante la cantidad de espectadores que salían de la sala exigiendo que se les devolviese el dinero. Mientras tanto, la película se hacía con la prestigiosa Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Tras el estreno de ‘El arbol de la vida’ se produjo un cambio en la carrera del cineasta, mucho más prolífica y marcada por la experimentación con la libertad narrativa. Dicha etapa la conforman las siguientes películas: ‘To the Wonder‘, ‘Knight of Cups‘ y ‘Song to Song‘, todas ellas rodadas y estrenadas en los últimos seis años. Esta reciente trilogía cuenta con dos elementos característicos: la ausencia de guión, dejando así margen para la improvisación por parte de los actores, y la importancia del aspecto visual frente al narrativo.

Este último período no ha resultado muy exitoso para el director, pues las películas no han contado con el respaldo ni del público ni de la crítica ni del público, que ha llegado a acusar a Malick de estar borracho de sí mismo, rodando escenas pretenciosas e inconexas que no llevan a ninguna parte. El director se ha justificado alegando que ha rodado de este modo para intentar encontrar “la verdad”, intentando capturar la realidad a través de momentos espontáneos y libres, en un proceso que se asemeja más al documental que al largometraje de ficción. Aunque el propio Malick ha llegado a arrepentirse de rodar de este modo, afirmando lo siguiente: “Recientemente he estado trabajando sin guión y me he arrepentido de la idea. Hay mucha presión trabajando sin guión porque puedes perderte muy fácilmente.”

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La película narra la historia de un triángulo amoroso entre dos compositores y un productor musical, todos ellos en búsqueda del éxito profesional. BV (Ryan Gosling) mantiene una relación romántica con Faye (Rooney Mara), quien a su vez tiene una aventura con Cook (Michael Fassbender), amigo de ambos.

La relación entre BV, de carácter inocente y tranquilo, con Faye está destinada al fracaso por el modo de vida de Faye, enfrascada en vivir todas las experiencias posibles y evitar ataduras (tal y como dice ella misma: “vivir de canción en canción“), sin plantearse más allá que el momento presente. Es por ello que, para huir del compromiso con BV, busca escape en la figura de Cook, por el que siente una fuerte atracción sexual, manteniendo así una aventura con él a espaldas de BV. Sin embargo, Cook, consciente de los sentimientos existentes entre BV y Faye y de la belleza de su amor, en contraposición con su mundana existencia, se ve obligado a huir, lo que a su vez le lleva a conocer a una camarera e iniciar una relación romántica con ella.

Ya estamos acostumbrados a que Malick se rodee de grandes figuras de Hollywood para el reparto de sus películas, contando en esta ocasión con nombres de la talla de Ryan Gosling, Rooney Mara, Michael Fassbender o Natalie Portman. Entre sus secundarios se encuentran Cate Blanchett, Val Kilmer y numerosos artistas musicales como Iggy Pop o Lykke Li. Tampoco es ninguna sorpresa que gran parte del reparto se haya quedado fuera del metraje, siendo los perjudicados esta vez Christian Bale, Benicio del Toro y la banda Arcade Fire. Así mismo, Malick vuelve a contar una vez más para la fotografía con su fiel compañero Emmanuel Lubezki, quien vuelve a deleitarnos con escenas preciosistas, teniendo su trabajo vital importancia en la cinta dada la forma visual de narrarse la historia.

La película tiene numerosos puntos en común con las dos anteriores cintas del director: una historia que gira en torno a un triángulo amoroso, la presencia de personajes a la deriva deambulando por ciudades mientras sus pensamientos son narrados con voz en off, la fotografía de Lubezki… Sin embargo, la principal característica que diferencia y eleva a ‘Song to Song’ frente a sus predecesoras es que, a pesar de compartir dichos puntos en común, aquí se permite al espectador conectar con la historia que nos quiere contar Malick, quien también firma el guión, sin encontrarnos ante una simple sucesión de escenas inconexas a las que cuesta encontrar el sentido, como ocurría en sus dos últimos filmes.

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En definitiva, ‘Song to Song’ es un drama romántico que continúa por la senda iniciada por las dos anteriores cintas del director, con las que, si bien comparte numerosos elementos, logra desmarcarse al lograr que esta vez lo que sucede en pantalla nos importe.

Puntuación: 6,5/10

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‘Assassin’s Creed’, una buena adaptación y una mala película

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La compañía francesa Ubisoft lanzó en el 2007 el videojuego ‘Assassin’s Creed‘, el cual se convirtió rápidamente en uno de los más vendidos de aquel año. La monotonía de las misiones provocó que el juego acabase resultando algo repetitivo, pero el envidiable aspecto técnico del que hacía gala cautivó a muchos jugadores. En el 2009 se lanzó una segunda parte mucho más pulida y que, esta vez sí, recibió la aprobación de crítica y público, siendo uno de los títulos más queridos de la pasada generación. Dadas sus millonarias ventas, Ubisoft ha explotado la saga desde entonces con una entrega anual, lo que ha acabado perjudicando tanto a la calidad como a las ventas de la franquicia. Es por ello que el año pasado la compañía decidió darle un respiro y anunció que no lanzarían un nuevo título hasta el 2017. Sin embargo, no iban a dejar escapar la oportunidad de seguir exprimiendo su particular gallina de los huevos de oro, anunciando la producción de una película basada en la saga.

En los videojuegos nos ponemos en la piel de distintos protagonistas, los cuales acceden a los recuerdos de sus antepasados y reviven sus aventuras gracias al Animus, una tecnología revolucionaria. Los personajes que encarnamos pertenecen al credo de los Assassins, encargados de enfrentarse a los Templarios en distintos períodos históricos, tales como las cruzadas o la Revolución Francesa. Semejante argumento tenía mucho potencial para ser adaptado a la gran pantalla: una lucha de asesinos contra templarios y una mezcla entre realidad y una atractiva época histórica. Desgraciadamente, las películas basadas en videojuegos tenían unos antecedentes que no hacían presagiar nada bueno, siendo ‘Silent Hill‘ el único caso de una adaptación fidedigna con un resultado aceptable. Sin embargo, el proyecto cobró adeptos con el anuncio de que Michael Fassbender iba a ser el protagonista principal. Él ha sido desde el primer momento el gran impulsor de la película, ejerciendo también de productor y trayendo a Justin Kurzel de director, con el que ya había coincidido en ‘Macbeth‘. A Fassbender le acompaña un reparto de alto calibre: Marion Cotillard, Jeremy Irons, Charlotte Rampling y Brendan Gleeson. Esto, unido a un presupuesto de 150 millones de dólares, convertía a la película en la destinada a poner fin a la maldición de las adaptaciones cinematográficas de videojuegos. Desgraciadamente, no ha acabado siendo así.

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El argumento de los videojuegos es bastante sencillo, por eso es difícil de entender el porqué de una serie de toma de decisiones en el libreto de Adam Cooper, Bill Collage y Michael Lesslieque que hacen de la trama un batiburrillo narrativo en el que en ocasiones no se sabe muy bien qué es lo que está ocurriendo en pantalla, empañando y de qué manera el resultado final de la cinta.

Por otra parte, el período histórico en el que se sitúan los videojuegos siempre ha sido gran parte del atractivo de los mismos, ya que nos permiten vivir contextos muy diferentes y conocer a personajes ilustres de la época. En los videojuegos, casi toda la historia transcurre en dichos períodos históricos, reservándose el presente a momentos puntuales. En cambio, la historia de la película se desarrolla principalmente en el presente, algo comprensible desde el punto de vista económico, pero que le resta bastante atractivo al film.

Michael Fassbender asume de forma convincente un doble papel y hace todo lo posible por dotar de carisma y personalidad a ambos personajes. Sin embargo, todos los demás implicados parecen estar bastante perdidos en sus papeles y sus personajes resultan un tanto desdibujados e insulsos, sin que lleguen a provocarnos en ningún momento cualquier atisbo de empatía.

Donde no se le puede poner pegas a la película es en el esfuerzo que han puesto sus responsables por contentar a los fans del videojuego. Aquí encontraremos el salto de fe, la hoja oculta de los asesinos, las persecuciones haciendo uso del parkour… Numerosos guiños que los jugadores sabrán apreciar.

Otro de los aspectos que no se puede criticar es su aspecto técnico. Justin Kurzel, al igual que ya hizo en ‘Macbeth’, dota a la película de una enorme fuerza visual y se aprecia el empeño que se ha puesto en dotar de credibilidad a todo lo que acontece en el período histórico de la Santa Inquisición. Todo está planeado para que el clima visual sea espectacular, pero el film carece de ritmo y presenta una serie de dolencias narrativas que acaban hundiéndolo.

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En definitiva, ‘Assassin’s Creed’ puede que sea la mejor adaptación cinematográfica de un videojuego jamás realizada, pero todo el empeño puesto en trasladar el mundo de la saga a la gran pantalla resulta en vano, pues lo que nos encontramos es una cinta espectacular visualmente, pero carente de ritmo y con numerosas dolencias narrativas. Una buena adaptación, pero una mala película.

Puntuación: 3/10